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Salud

Recomendaciones para crear un entorno saludable de trabajo

La gestión de los empleados con problemas de salud mental es uno de los mayores desafíos que enfrentan los empleadores en especial durante la pandemia actual. Condiciones como la depresión, la ansiedad y el estrés son unas de las razones más comunes por las que las personas no rinden en su trabajo, costándole a la economía mundial alrededor de US$ 1 billón anuales en pérdida de productividad, según cifras de la OMS.

Con el Covid-19 presentando nuevos desafíos y, en algunos casos, elevando los riesgos de salud mental en el lugar de trabajo, se han lanzado en el país, programas para el aprendizaje emocional que sin duda ayudan a mejorar las relaciones personales, familiares y laborales, haciéndolas más efectivas y exitosas, ya sean sesiones grupales o individuales, según los objetivos de cada persona.

De acuerdo con Sonia Margarita Leal, psicóloga y terapeuta, “los programas de entrenamiento basados en Mindfulness, y principios de la Psicología Práctica, permiten desarrollar habilidades cognitivas que disminuyen el pensamiento reactivo, fortaleciendo el enfoque en lo importante para lograr los objetivos”.

Para las empresas también ha sido un reto tratar de mantener la tranquilidad de sus trabajadores a distancia. En estos casos, la experta recomienda:

Comunicación: Mantener una comunicación clara con los colaboradores, orientar, brindar herramientas para el enfoque y la atención en lo importante, que fomenten la productividad y el logro de objetivos, ayudan a cuidar la salud mental y se convierten en un beneficio para las empresas, que afrontan nuevos retos, nuevas formas de hacer y pensar el trabajo y la vida laboral.

Un nuevo enfoque: Es importante también reenfocar los tiempos y procesos ya que, dentro del hogar, no sólo trabajar es lo importante, los hijos y las responsabilidades propias de la convivencia están ahí y también deben ser atendidas, entonces hay que conectar los dos escenarios, sin generar traumatismos en la salud mental de las personas que afecten su productividad.

Practicar el mindfulness: Es una práctica para conectar con el momento presente y mantener la atención plena, está recomendada para el manejo efectivo de estrés y la ansiedad. Ejercicios basados en la respiración consciente, sesiones de meditación para conectar con las emociones y lograr así una mejor gestión de estas. Visualizaciones corporales y la aplicación de principios como la aceptación, la confianza y el no juzgamiento, son algunas de las técnicas que ayudan a mitigar los riesgos del estrés laboral; además, está comprobado que aumentan la capacidad de atender, los niveles de concentración y estimulan la creatividad e innovación.

Finalmente, para evitar los trastornos mentales, la profesional recomienda aprender a vivir en un mayor estado de conciencia y aceptación, lo cual es una excelente práctica que se puede desarrollar a través de ejercicios de respiración, conexión con el cuerpo e identificación consciente de pensamientos y emociones.

 

Fuente: El Universal

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Salud

¿Cómo saber si un alimento es saludable, seguro o sostenible?

No siempre resulta sencillo comprar alimentos porque estamos expuestos a infinidad de información que en ocasiones es difícil procesar, más si buscamos adherirnos a un determinado patrón dietético.

Parálisis por análisis. Quien no haya estado en el lineal de un supermercado con dos productos en la mano deshojando la margarita que levante la mano. No siempre resulta sencillo comprar alimentos porque estamos expuestos a infinidad de información que en ocasiones es difícil procesar, más si buscamos adherirnos a un determinado patrón dietético.

Afortunadamente existen formas de saber cómo hacer la cesta de la compra si optamos por criterios relacionados con la salud o la sostenibilidad por ejemplo. Y en este sentido el etiquetado es la principal referencia en lo que a productos envasados se refiere. Los alimentos frescos son otras historia.

Eso sí, la etiqueta convencional, la única que es obligatoria hasta que lleguen definitivamente otras alternativas como ‘nutriscore’, un código de colores que identificará en las etiquetas de alimentos y bebidas la calidad nutricional, requiere un alto nivel de conocimientos de nutrición para poder interpretarla y no facilita la compra de alimentos saludables.

Apartados clave en el etiquetado

En cualquier caso, las etiquetas que están actualmente en uso, a la espera de mejoras, deben contener 13 apartados básicos, que a la postre ofrecen información para resolver algunas dudas:

  • Nombre de producto.
  • Ingredientes.
  • Cantidad neta.
  • Graduación alcohólica (si la hubiese).
  • Fecha de caducidad.
  • Fecha de consumo preferente.
  • País de origen.
  • Conservación y utilización.
  • Declaración de nutrientes.
  • Alérgenos.
  • Conservantes.
  • Tamaño de la porción.
  • Identificación de la empresa productora.

¿Cómo identificar alimentos saludables?

La primera decisión, y la más importante, es saber elegir aquellos alimentos que por definición son saludables. Con algunos no hay ningún género de dudas. Las frutas y las verduras son saludables ya que su valor nutricional es elevado y beneficioso para el organismo. Pero también lo son los cereales, legumbres, frutos secos, pescados o carnes blancas. En todos ellos, el aporte de minerales, vitaminas, fibra, ácidos grasos, proteínas y grasas insaturadas garantiza una alimentación variada y equilibrada, como la que procura la dieta mediterránea.

En el caso de los productos envasados hay que saber interpretar el etiquetado o al menos tener unas mínimas nociones para hacerlo. Es importante tener en cuenta que la cantidad de azúcares añadidos, grasas saturadas o sal son indicadores que nos permiten conocer hasta qué punto nos conviene. Un ejemplo en el que estos indicadores suele ser sinónimo de mala alimentación son los denominados alimentos ultraprocesados.

Por regla general, son preparaciones industriales elaboradas a partir de sustancias derivadas de otros alimentos que incluyen largas listas de aditivos (conservantes, colorantes, edulcorantes o potenciadores del sabor), con muy poco valor nutricional, que tienen un contenido elevado en grasas, azúcar o sal y aportan una cantidad ingente de calorías.

¿Cómo identificar alimentos seguros?

Aquí es importante comenzar indicando que todos los productos a la venta en el lineal de un supermercado o tiendas específicas de barrio se ajustan a la legislación vigente o han pasado los pertinentes análisis de calidad que permiten su venta al público. Pero en esta ocasión también debemos diferenciar entre productos frescos y envasados. Y empezaremos por los últimos.

Aquí debemos remitirnos a la fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, ambas indicadas en el etiquetado y relacionadas, aunque no son lo mismo. La fecha de caducidad se refiere a la seguridad y posibles riesgos para la salud de consumir determinados productos y la fecha de consumo preferente se asocia más a la calidad de los mismos.

La fecha de caducidad se indica en productos que son muy perecederos y con riesgo microbiológico por lo que, una vez se sobrepasada la misma, el alimento en cuestión no debe consumirse por la posible presencia de bacterias patógenas. Es preciso seguir las indicaciones del etiquetado, tanto a nivel de consumo como de conservación.

La fecha de consumo preferente se aplica a productos más duraderos y está directamente relacionada con las propiedades organolépticas de un alimento como el sabor, la textura, el olor, o el color. Una vez pasada esta fecha se pueden consumir los alimentos, aunque pueden haber perdido parte de esas propiedades pero no hay riesgo microbiológico.

En el caso de alimentos frescos que pueden o no venir envasados, como frutas, verduras, pescado o carne, es indispensable conservarlos a su temperatura recomendada, pero también tener en cuenta que llegado el momento el olor, la textura, las manchas, el color, la presencia de moho o directamente un mal sabor son indicadores claros de que algo no va bien. Si se consume un alimento en teórico mal estado, no tiene porqué suponer un riesgo para la salud, pero mejor evitarlo.

¿Cómo saber si un alimento es sostenible?

La alimentación sostenible, muy relacionada con el concepto de saludable, busca promover la producción y consumo responsables, genera un impacto ambiental reducido, lucha contra el cambio climático, respeta la cultura, la biodiversidad y protege los ecosistemas terrestres y la vida submarina.

Aquí podemos hablar una vez más de la dieta mediterránea, que es un patrón de alimentación y estilo de vida saludable, pero además algunas investigaciones aseguran que el aumento de la adherencia en España reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero (72%), el uso del suelo (58%) y el consumo de energía (52%) y, en menor medida, el consumo de agua (33%).

El etiquetado, una vez más, puede darnos pistas sobre si el producto que estamos adquiriendo responde al concepto de sostenible, y existen comercios dedicados exclusivamente a la venta de este tipo de productos

La tecnología como aliada: apps de nutrición

En los tiempos que corren, en plena era tecnológica, existen determinadas herramientas que pueden ayudarnos a la hora de tomar una decisión en el punto de venta. Son las denominadas apps de nutrición y en la actualidad existen varias opciones que puedes descargar en tu smartphone y cuyo funcionamiento es similar: escaneando el código de barras ofrecen datos e información sumamente relevantes que pueden suponer un elemento diferencial a la hora de decantarse por un alimento u otro.

Yuka, MyRealFood, Open Food Facts o El Coco son algunas de las más descargadas por los consumidores y sirven, como hemos comentado, para escanear alimentos procesados y obtener una valoración nutricional del producto o características sobre su producción. No es una mala idea probar alguna de ellas.

 

Fuente: as.com

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Salud

Tips para una alimentación saludable que cuide el medio ambiente

¿Se puede comer rico, barato, sano y al mismo tiempo cuidar al medio ambiente? Esto es absolutamente una realidad que tenemos que poner en práctica para mitigar los efectos del cambio climático.

De acuerdo con el informe de Greenpeace Menos es Más, a nivel global, el 24% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) provienen de la agricultura, y las emisiones de la ganadería (incluido los cambios en el uso del suelo) representan el 14% . En México, el 15% de todas las emisiones provienen de este sector, pero nuestra dieta también es un problema para nuestra salud: de 1989 a 2000, el consumo mundial de productos de origen animal aumentó más del triple en las zonas rurales y casi se cuadruplicó en las zonas urbanas. Sin embargo, para ese mismo periodo el porcentaje global de personas con sobrepeso aumentó de forma importante, pasando del 23% al 39% (1.900 millones en la actualidad).

“Un mayor consumo de productos de origen animal, cereales refinados y azúcar está relacionado con un mayor índice de obesidad a nivel mundial. El aumento de consumo de alimentos no saludables a nivel mundial ha hecho que la dieta sea uno de los principales factores de riesgo a la hora de sufrir una muerte prematura o de tener más probabilidades de sufrir una enfermedad. Una dieta subóptima (por ejemplo, pocas frutas, pocos cereales integrales, pocas verduras y mucha carne) es uno de los principales factores de riesgo de la mortalidad prematura en el mundo y representa casi una de cada cinco muertes”, de acuerdo con el informe de arriba.

Te damos algunos tips para una alimentación completa, pero sobre todo saludable y sustentable:

1.- Reduce las porciones de carne y lácteos

Reduce de a poco las porciones de carne que comes hasta consumir 300g o menos; esta es la medida estimada por Greenpeace que se requiere de consumo por persona para conseguir reducir a la mitad los niveles actuales de producción ganadera. Por ejemplo, un vaso de leche representa aproximadamente 200 gramos. Intenta sustituir este consumo diario por un vaso de agua o una leche de origen vegetal: arroz, avena, almendra, etc. Busca nuevas recetas y sustituye las carnes en tu platillo por otro producto. También puedes destinar uno o dos días libres de carne cada semana; cuando vayas a las fondas o restaurantes pregunta siempre si tienen una opción sin carne.

2.- Consigue una dieta ecológica, saludable y diversa

Hay más de un ejemplo para elegir la mejor dieta. Por ejemplo, la dieta planetaria es un modelo alimentario que conjunta salud y sustentabilidad. Se basa en lograr platillos que contengan una ingesta calórica óptima, diversidad de alimentos de origen vegetal y bajas cantidades de alimentos de origen animal y grasas insaturadas. El tip principal es garantizar cantidades limitadas de granos refinados, de alimentos altamente procesados y azúcares añadidos. El otro tip es lograr que la carne no sea el alimento principal de tu platillo. Te dejamos aquí una lista de recetas de las que puedes echar mano.

Otro ejemplo es la dieta de la milpa, que es un modelo saludable de alimentación de origen mesoamericano, que tiene como centro nutritivo-cultural a los productos de la milpa (maíz, frijol, chile y calabaza), así como otros alimentos de origen mesoamericano que se consumen en México. Por todo esto es culturalmente adecuada, diversa y rica en vegetales.

3.- Planifica tu menú

Hazte un tiempo. Tu alimentación es importante. Elige un día para planificar tu dieta de toda la semana. Considera tu presupuesto, el tiempo que tienes para preparar los alimentos, los días que puedes comer en casa y los nutrientes que necesita tu cuerpo. Diseña planes realistas y procura eficientar recursos: prepara platillos que te duren hasta por dos o tres días, compra alimentos que sirvan para más de un platillo y calcula porciones suficientes.

4.- Consume local e infórmate sobre el valor nutricional de tus alimentos

Ve al mercado más cercano a tu casa. Conoce a las y los proveedores, pregúntales de dónde traen sus productos. Pregunta cuál es la fruta o verdura de temporada y cómo puedes prepararla. También puedes preguntar cuáles son los nutrientes de cada alimento. En muchas ocasiones las y los vendedores en los mercados o tianguis son a su vez las y los productores de lo que ofrecen, o están en comunicación con las y los productores primarios.

Recuerda que las cadenas cortas agroalimentarias (alternativas de mercado que implican proximidad geográfica, organizacional y social entre quienes producen y quienes consumen) se caracterizan por reducir al mínimo la intermediación en sus intercambios, ofrecen productos cultivados y criados mediante prácticas agropecuarias sostenibles y promueven la construcción de relaciones de confianza entre productores y consumidores basadas en la comunicación veraz, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Conoce nuestro directorio de negocios sustentables.

5.- Comparte tus recetas y tips con otras personas

Reúne todas las nuevas recetas que lleves a cabo para una alimentación más sana y sostenible, y compártelas en tus redes sociales, familiares y personas cercanas. Si te toca llevar un platillo a las fiestas, procura llevar siempre opciones saludables que incluyan alimentos locales, basados en vegetales y de temporada. Así cada vez más personas se convencerán de que comer sano, barato y ecológico es posible.

 

Fuente: Greenpeace

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Salud

Esta es la manera más natural y saludable de reducir el apetito para perder peso

Un adecuado descanso nocturno está relacionado con la estimulación de las hormonas que inducen saciedad y evitan la ganancia de peso.

¿Dormir menos hace que tengamos más ganas de comer? , es algo que hoy en día se encuentra “sólidamente demostrado” mediante estudios epidemiológicos, y es que la deprivación de sueño se asocia con un riesgo aumentado de desarrollo de obesidad y de diabetes tipo 2.

Así lo cuenta el doctor Javier Salvador Rodríguez, miembro del Área de Neuroendocrinología de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien explica que la regulación del balance energético es “extremadamente compleja”, con influencias hormonales que promueven la ingesta y otras que poseen un efecto saciante.

“Todo parte de un complejo sistema neurohormonal y multifactorial“, según detalla con mensajes procedentes de varias partes del cuerpo por un lado, del sistema nervioso, del tubo digestivo, del tejido graso, del hígado y del páncreas; y por otro, con la función de varias hormonas, como la ghrelina (secretada predominantemente por la mucosa gástrica) que posee un poderoso efecto estimulador del apetito, mientras que otra hormona, la leptina, procede del tejido adiposo y está dotada de un efecto saciante.

Partiendo de este escenario, el endocrinólogo subraya que la privación de sueño aumenta la concentración de la hormona ghrelina, mientras que reduce la leptina, favoreciendo así un comportamiento alimentario encaminado a la ganancia de peso.

“Adicionalmente, la deprivación de sueño constituye un modelo de estrés y de activación del sistema nervioso simpático, que se asocia también con el desarrollo de obesidad abdominal, y de resistencia a la insulina; fenómenos ambos que aumentan la probabilidad de desarrollar diabetes. Por ultimo, dormir poco favorece la somnolencia diurna y el cansancio promocionando el sedentarismo, lo que también promueve la obesidad y la diabetes”, sostiene el especialista.

Ahora bien, cuando tenemos mucho sueño tendemos a comer cierto tipo de alimentos. “Existe menos conocimiento acerca del efecto de la deprivación de sueño sobre la ingesta de macronutrientes, si bien los estudios reportados en ese sentido abogan a favor de un aumento de la ingesta de carbohidratos, en el marco de un patrón de ansiedad por la ingesta. Esta variación en el porcentaje de ingesta de macronutrientes favorece más el riesgo de obesidad, de resistencia insulínica, y de diabetes”, afirma el doctor Rodríguez.

Dormir mejor, el primer paso

Con todo ello, el especialista de la SEEN remarca en primer lugar la importancia de que cuando exista deprivación de sueño, es vital que ésta se corrija si queremos evitar sus efectos metabólicos perjudiciales. “Los fenómenos biológicos que desencadena la falta de sueño van más allá de la alteración en el control de la ingesta“, apostilla.

Sobre qué alimentos son los más convenientes en estos casos, el endocrinólogo resalta que, en principio, en cualquier situación la apuesta más segura para mantener la salud metabólica es seguir las líneas marcadas por la dieta mediterránea, y con un contenido predominante en frutas y en verduras, así como en fibra y grasas de origen vegetal, aparte de controlar el consumo de carne roja y de grasas animales.

“Hay que evitar el estrés y mantener actividad física cotidiana adaptada a las circunstancias clínicas individuales. Evitar el estrés, y la cronodisrupción, es decir el desacoplamiento respecto al ritmo sueño-vigilia, tanto en lo que respecta a la ingesta calórica como al sueño son factores importantes. La mejor forma de contrarrestar la deprivación de sueño es mantener un periodo de descanso nocturno regular y de una duración de 7-8 horas“, subraya.

 

Fuente: El Español

 

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