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Economía

Los problemas para emplearse en medio de la pandemia

Las mujeres, los jóvenes y los trabajadores del sector comercio son quienes más se han visto afectados. Así se mueve el mercado laboral para ellos.

El desempleo en lo corrido del año (enero a junio) es del 15,9 % del mercado laboral y equivale a más de 3,7 millones de personas.

En junio de 2020, 4,2 millones de colombianos perdieron su trabajo y 16,9 millones de personas se declararon en inactividad. Esto significa que la tasa de desempleo en Colombia se ubicó en 19,8 % respecto al mismo mes en 2019. A pesar de la gravedad de la situación, la cifra estuvo por debajo de la reportada en mayo por el DANE, que fue de 21,4 %, pues se perdieron 4,9 millones de puestos de trabajo.

Pero más allá de la leve recuperación de la economía, las cifras de la entidad ponen en evidencia la vulnerabilidad de ciertos grupos que tradicionalmente son los primeros afectados en una crisis y para los cuales no ha sido tan fácil ubicarse laboralmente, aquellos que no son parte de la nómina principal de las empresas: las mujeres y los jóvenes.

En los resultados de junio es especialmente preocupante la profundización de las brechas de género y edad en materia de empleabilidad. En el primer caso, la tasa de desempleo femenina de junio asciende al 24,9 %, cuando la masculina es de 16,2 %, y se evidencia que del total de la población inactiva el 64,5 % son mujeres. En el segundo caso, en el grupo de personas de 14 a 28 años, la tasa de desempleo para el trimestre abril-junio asciende a 29,5 %, cuando un año atrás era de 17,2 %.

Esto significa que la diferencia en la tasa de desempleo entre hombres y mujeres se amplió a casi nueve puntos porcentuales, cuando un año atrás era de cinco puntos porcentuales (7,3 % para los hombres y 12,3 % para las mujeres), la más alta de los últimos nueve años. Paula Herrera, profesora de la Universidad Javeriana y experta en economía laboral, explicó que desde febrero los datos empezaron a mostrar una caída en la ocupación de las mujeres en Colombia y en los últimos meses ha habido grandes saltos en inactividad, “una condición de pérdida de empleo que siguió empeorando”.

Según la especialista, la dinámica se explica en los sesgos de género, pues las encuestas dejaron en evidencia que quien se encarga de las labores domésticas en la mayoría de los casos es la mujer, “cuando no es que los roles se determinan así, es una decisión que toman las mujeres cuando alguien debe permanecer en el hogar porque tienen salarios más bajos que los hombres”. También advirtió que las mujeres inactivas vienen saliendo del sistema educativo, y en junio se retiraron 4 mil, “lo cual es sumamente preocupante”.

En ello coincide Iván Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, quien destacó que la diferencia de 8,7 puntos entre hombres y mujeres es consecuencia de que la política de confinamiento ha aumentado la asignación de actividades de cuidado, pues los inactivos en el renglón de oficios del hogar crecieron 46,5 %.

Según cifras del DANE, el 87 % de las 8,1 millones de personas dedicadas a oficios del hogar son mujeres, que equivalen al 65 % del total de mujeres inactivas. Desde otra perspectiva, en las empresas de hasta 10 trabajadores la población ocupada cayó 12,1 puntos porcentuales y las mujeres contribuyeron con 7,1 puntos porcentuales del total.

Incluso un documento de la Universidad Javeriana de los profesores Adrian Garlati y Paula Herrera muestra que en abril del año pasado la fracción de mujeres jóvenes (de 18 a 28 años) trabajando se incrementaba progresivamente del12 % a 47 %, para el mismo mes de 2020 se redujo de 5 % a 26 %. Esto se ha reflejado en un gran incremento en la proporción de jóvenes que no se encuentran ni trabajando ni estudiando. “Mientras que en abril de 2019 solo el 22 % de los hombres jóvenes de 18 declaraban estar ocupados en oficios del hogar u otra actividad, y reduciéndose a 18 % a los 28 años, esto cambió radicalmente en abril de 2020, con porcentajes respectivos de 34 % y 42 %. Para las mujeres estos porcentajes son aún más preocupantes: 35 % y 49 % en abril de 2019 y 41 % y 65 % en abril de 2020”, dice el estudio.

El reto, de acuerdo con el director del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado, Stéfano Farné, es evitar que las mujeres queden por fuera de la fuerza laboral del país. Según su análisis, algunas trabajadoras que fueron despedidas se contabilizan ahora como inactivas porque quisieron o debieron quedarse en casa para atender el cuidado de los niños y las tareas del hogar en una proporción mayor a la de los hombres que toman esta decisión. “Cuando se normalice la situación a las mujeres les resultará aún más difícil conseguir trabajo que antes de la pandemia por la pérdida de conexiones, aptitudes y conocimientos que rechazarán los empleadores. Es un problema grave respecto al género”, dijo.

¿Para qué se creará una Misión de Empleo?

El llamado de todos los analistas al Gobierno es que las políticas de reactivación económica le apunten a la equidad de género, por ejemplo, activando sectores donde la participación laboral femenina sea alta, como la educación o la industria textil. “El punto en el que estábamos no era deseable, antes de la crisis ya existían brechas, pero mientras la situación siga así la caída de empleo femenino irá a peor”, concluyó Herrera.

Respecto a los jóvenes, en junio se perdieron unos 889 mil puestos de trabajo para personas entre 10 y 24 años, la mayoría de ellos (57 %) estaban ocupados por mujeres. Por ciudades, para el trimestre abril-junio, la mayor población de entre 14 y 28 años desempleada se registró en Neiva (53,4 %), Ibagué (51,7 %) y Popayán (48 %).

“El aumento de la tasa de desempleo juvenil al 29,5 % demuestra la especial vulnerabilidad de este grupo en el contexto de la política de confinamiento que enmarca la promulgación de las leyes sobre reconocimiento de prácticas como experiencia profesional (2043 de 2020) y sobre inserción laboral y productiva (2039 de 2020) de jóvenes que esperan tener efectos positivos en la corrección de las disfuncionalidades de acreditación de experiencia y conexión del sistema educativo y el mundo laboral para la acreditación de cualificaciones que habiliten el acceso al primer empleo”, señaló Jaramillo.

Por ocupación, también se evidencia una mayor afectación en las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación, que en junio cayó 3,3 puntos porcentuales (737 mil personas menos) y en comercio y reparación de vehículos, con una variación de 2,8 puntos porcentuales (636 mil personas menos). A estos les siguen las ramas de administración pública, educación y salud (-2,8 p.p.), industrias manufactureras (-2,6 p.p.) y agricultura (-2,5 p.p.).

Además, las actividades con mayor número de población cesante en junio fueron comercio y reparación de vehículos (360 mil desocupados) y alojamiento y servicios de comida (349 mil desocupados). De hecho, para el primer paso en lo corrido del año (enero a junio) se perdieron 568 mil empleos, el 20 % del total de todas las ramas de la economía.

El presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), Jaime Alberto Cabal, llamó la atención sobre la mejora nada considerable para el sector que representa en junio, a pesar de que para este mes ya se había autorizado la reactivación del comercio, “el desempleo estuvo solo 1,6 puntos por debajo del resultado de mayo, cuando estaba todo cerrado”, dijo. El vocero aseguró que esto se debe a que la reapertura no se está haciendo al ritmo que se debe hacer, “porque no hay articulación entre el Gobierno Nacional y los locales. Todas las restricciones de alcaldes y gobernadores, como toque de queda, ley seca o pico y cédula, no han contribuido a la actividad productiva, que le están pasando factura al desempleo”.

Las perspectivas del gremio le apuntan a que los cierres que se decretaron en julio, especialmente en Bogotá, Medellín, los Santanderes y la Costa Atlántica, y el ritmo lento de apertura económica tendrán efectos aún peores en el comercio y en el desempleo del séptimo mes del año. Según Cabal, todos los sectores se han visto afectados, incluso los que no tienen mayores restricciones, como el abastecimiento de medicamentos y alimentos, por la caída del consumo y por la operación intermitente a la que deben ajustarse continuamente.

Camilo Rodríguez, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines (Cccya), se mostró preocupado por las cifras del sector a pesar de la leve mejoría. “Nos preocupa que el sector industrial de las manufacturas está en el cuarto lugar con cerca de 600 mil personas. Es importante anotar que el 75 % del sector de las confecciones es informal. Además, queremos centrar nuestra preocupación en que la reducción de la producción ocupada en junio se dio en empresas de menos de 10 personas”.

Incluso aprovechó para hacer un llamado al Gobierno para buscar mecanismos para dinamizar el consumo mediante aranceles, “que van a significar recursos importantes para la nación vía recaudo y servirán para incentivar el empleo y el consumo”, e implementar un IVA diferencial para el sector de las confecciones.

Recuperación del mercado laboral

De acuerdo con Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, para junio hubo una reducción en el ritmo de destrucción de los empleos frente a meses anteriores. En abril de 2020, respecto a 2019, se perdieron el 25 % de las plazas, en mayo fueron 22 % y en junio, 19 %. “Esto muestra que la reactivación gradual de la actividad económica ha generado una menor destrucción de empleo en un contexto que sigue siendo difícil”, dijo.

Sin embargo, podría decirse que el país ya recibió el golpe más duro, pues entre abril y junio de este año 1,8 millones de personas obtuvieron un empleo y la tasa de ocupación creció de 41,6 a 46,1 %. Según el presidente de la Anif, Mauricio Santamaría, esto muestra los efectos positivos de la reapertura económica. “Es un alivio para los hogares. Ya hay 18,3 millones de ocupados. Todavía bajo, pero mejor que abril (16,5 millones). Hay que seguir con la reapertura responsable”, escribió en Twitter.

Dicha recuperación también se evidencia en el número de personas inactivas, que cayó de 19,1 millones a 17 millones de abril a junio de 2020. Mario Valencia, director del Centro de Estudios del Trabajo (Cedetrabajo), explicó que en el país se están dando tres fenómenos laborales simultáneos con la inactividad, la ocupación y la desocupación. Lo que llama la atención es que en junio, por primera vez desde la pandemia, hubo una reducción en el número de desocupados.

“La reapertura está generando una caída del desempleo y un aumento de la ocupación, porque más personas están buscando. Quienes más están logrando conseguir trabajo son los rebuscadores o trabajadores por cuenta propia, que representaron el 69,5 % de los nuevos ocupados para junio”, dijo Valencia. Sin embargo, advirtió que la tasa de crecimiento de los contagiados es 24 veces más alta que la tasa crecimiento de desempleo, “esto muestra que los contagios tienen una relación directa con la necesidad de salir de las casas a buscar un ingreso y la precariedad del mercado laboral sin garantías sanitarias, pues el retorno al mercado laboral es en la calle, más expuestos al contagio”.

Fuente: El espectador

 

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Economía

Beneficios de Alphabet, matriz de Google, caen por primera vez en su historia

Reportó beneficios de US$13.795 millones entre enero y junio, lo que supone un descenso de 16,91 % con respecto al mismo período de 2019. Apple, Amazon y Facebook registraron aumentos.

Amazon, Apple, Facebook y Google, cuatro de las empresas más grandes de Estados Unidos y abanderadas del grupo de las “Big Tech”, siguen capeando la crisis de la COVID-19 y han logrado salir airosas, generalmente aumentando sus beneficios, de un segundo trimestre marcado por los confinamientos y el teletrabajo.

Mientras el parón de actividad y las restricciones a la movilidad en EE.UU. y en Europa afectaban negativamente a multitud de empresas, las tecnológicas han encontrado una oportunidad al acelerarse la transición al teletrabajo, el uso del comercio electrónico y el entretenimiento “online”, tal y como informaron este jueves.

Google: menos ventas, pero a flote

La empresa matriz de Google, Alphabet, fue la única que presentó este jueves unas cifras peores que las del año pasado: tuvo unos beneficios de US$13.795 millones entre enero y junio, lo que supone un descenso de 16,91 % con respecto al mismo período del año anterior.

La firma con sede en Mountain View (California) ingresó durante los primeros seis meses del año US$79.456 millones, un 5,5 % más que los US$75.283 millones facturados entre enero y junio de 2019, pero sus accionistas se vieron compensados con US$20,16 por título, frente a los US$23,91 de hace un año.

Los “emperadores de la economía digital” pasan al tablero

Se trata del primer declive en beneficios de la historia de la empresa, que se produce con los cambios en el mercado como consecuencia de la crisis del coronavirus, y pese a que Alphabet recortara a la mitad sus gastos en publicidad y marketing en la primera mitad de 2020 y congelara la contratación de empleados tratando de anticiparse a la ralentización del mercado.

La inmensa mayoría de esos ingresos (el 80 %) procedieron de la publicidad de Google (US$29.867 millones), seguidos por la publicidad de YouTube (US$3.812 millones) y la plataforma de servicios en la nube, Google Cloud (US$3.007 millones).

Alphabet, a la que ha afectado la reducción del gasto de los anunciantes por el impacto de la pandemia, recortó a la mitad sus gastos en publicidad y marketing en el primer semestre de 2020 y congeló la contratación de empleados tratando de anticiparse a la ralentización del mercado.

Pese a este descenso de beneficios, la compañía superó las expectativas de los analistas en sus ingresos del segundo trimestre del año, que fueron de US$38.297 millones frente a los US$37.370 que se esperaban.

Amazon, líder del comercio electrónico

La multinacional Amazon, dirigida por Jeff Bezos, prácticamente duplicó su beneficio entre abril y junio con unas ganancias de US$5.243 millones, tras dispararse su facturación un 40 %, hasta los US$88.912 millones, y pese al fuerte aumento de los costes operativos, que llegaron a US$83.069 millones.

Bezos señaló que las ventas han seguido aumentando en este segundo trimestre “inusual” y destacó que ha invertido unos US$4.000 millones en cubrir costes relacionados con la pandemia para proteger tanto a los empleados como a los consumidores en “tiempos de alta demanda”.

El gigante del comercio electrónico no solo se ha beneficiado del aumento de compras por internet, ya que su plataforma de servicios en la nube, Amazon Web Services (AWS), ha tenido gran demanda debido al teletrabajo y aumentado su facturación casi un 29 % interanual, hasta US$10.808 millones.

En la primera mitad del año, la compañía acumula ya un beneficio de US$7.778 millones (+26 %) y una facturación de US$164.364 millones (+33 %).

Apple, récord de ventas

La compañía de la manzana aumentó su beneficio entre abril y junio un 12 %, con unas ganancias de US$11.253 millones, y tuvo un incremento similar en la facturación, del 11 %, situándose en US$59.700 millones, gracias al crecimiento en las ventas tanto de productos como servicios en todas sus áreas geográficas.

Apple, que cerró sus tiendas en todo el mundo para frenar la propagación de la pandemia e incluso tuvo que volver a clausurar algunas en EE.UU. por los repuntes, registró un alza récord en la facturación de los ordenadores Mac (22 %) frente a los teléfonos iPhone (1,6 %), y mejoró la de servicios como la App Store o Apple TV+ (15 %).

“Somos conscientes de que estos resultados sobresalen de manera clara durante un momento de adversidad económica real para las empresas, sean grandes o pequeñas, y ciertamente para las familias”, dijo en una conferencia telefónica el máximo ejecutivo, Tim Cook.

En la primera mitad del año, Apple acumula beneficios netos de US$22.502 millones (+4 %) y facturación de US$118.00 millones (+6 %).

Facebook, más usuarios por la distancia

La propietaria de la red social más usada del mundo también duplicó su beneficio entre abril y junio con ganancias de US$5.178 millones, mientras que su facturación aumentó un 11 % interanual, hasta US$18.687 millones.

Los datos de Facebook destacan porque el año pasado en estas fechas tuvo que hacer frente a multimillonarias multas de los reguladores y la pandemia no ha pasado factura a la compañía, más bien al contrario, ya que la falta de actividad social hizo que sus usuarios activos diarios crecieran 12 %, hasta 1.790 millones.

Le sugerimos leer: Los correos que pusieron en aprietos a Mark Zuckerberg en el Congreso de EE.UU.

La publicidad sigue siendo la principal fuente de ingresos de la empresa y en este segundo trimestre le reportó US$18.321 millones, un 10 % más que el año pasado, pese al boicot de anunciantes como parte de una campaña que denuncia desde junio la desinformación y los mensajes de odio que se difunden en esa plataforma.

En la primera mitad del año, Facebook acumula beneficios netos de US$10.081 millones (+99 %) y facturación de US$36.423 millones (+14 %).

Las empresas compartieron sus reportes financieros un día después de que los directores ejecutivos comparecieran ante el Congreso de EE.UU. en medio de una investigación por posibles violaciones a la competencia.

Fuente: El Espectador

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Economía

Usar un único medio de pago: clave para el crecimiento de las empresas

Ayuda a ahorrar recursos y agilizar los procesos de compra para tomar decisiones estratégicas.

Usualmente, la mayoría de compañías utilizan diferentes medios de pago y de herramientas para administrar y controlar sus gastos. De esta manera, garantizan que todos los procesos se lleven a cabo de acuerdo a sus políticas.

Sin embargo, esto puede llegar a ser muy dispendioso, especialmente en lo que respecta a los gastos operativos o indirectos, que representan alrededor del 36% de la composición de los gastos de una empresa.

Por eso, es muy práctico contar con una única opción integrada para la administración de los gastos empresariales que permita, al mismo tiempo, obtener visibilidad, control y una solución centralizada para los gastos indirectos de la compañía.

Precisamente, esta es la solución que ofrece la Tarjeta Visa Compras, una herramienta sencilla de utilizar que ayuda a las medianas y grandes empresas a cargar todas las transacciones de proveedores de forma automática.

En este sentido, la principal ventaja que ofrece este producto a las compañías es tener la posibilidad de enfocarse mucho más en aspectos como desarrollar sus negocios y mejorar la productividad de sus empleados, pues ya no es necesario invertir tanto tiempo y dinero en los procesos de compra y en las cuentas por pagar.

Más que una tarjeta de pago

La Tarjeta Visa Compras ayuda a agilizar en gran medida los procesos relacionados con los gastos de la compañía, ya que la información de las transacciones efectuadas se puede incorporar a los sistemas administrativos de la empresa. Esto brinda la oportunidad de tomar decisiones estratégicas basadas en información precisa y concreta.

A esto hay que añadir beneficios importantes con los que cuenta esta solución, como ofrecer una mayor cantidad de días de financiación al 0% de los pagos con los proveedores; una visión consolidada y el control de los gastos de la compañía; una administración de los gastos mucho más eficiente, y un alto grado de optimización en los procesos administrativos y contables.

Así mismo, la Tarjeta Visa Compras brinda la posibilidad de fijar límites de gastos por transacción para diferentes divisiones o unidades, facilitar el cumplimiento de las políticas de gastos, contar con más información para negociar con los proveedores y favorecer los reportes gerenciales al consolidar los datos de compra en múltiples niveles.

Todo esto hace de la Tarjeta Visa Compras un producto único y a la medida que se ajusta las necesidades de cada compañía, permitiéndole mejorar su abastecimiento estratégico, controlar eficientemente sus procesos de gastos y, en últimas, enfocarse mucho más en hacer crecer su negocio.

Fuente: Portafolio

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Economía

Qué países de América Latina están “mejor preparados” para enfrentar el tsunami económico que amenaza a la región en los próximos años

La mayor crisis económica de las últimas décadas en América Latina está en pleno desarrollo, con un desempleo regional que supera el 13% y que en la práctica significa que 41 millones de personas han perdido su trabajo.

Es “un récord histórico, la cifra más alta de desocupación”, desde que hay registros, dijo Vinicios Pinhero, director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para América Latina y el Caribe a comienzos de julio.

Esto ocurre cuando la región sigue siendo el epicentro de la pandemia de coronavirus y las proyecciones de caída en el crecimiento económico para este año rodean el -9%.

En este duro escenario para la región, ¿qué países de América Latina están “mejor preparados” para enfrentar el tsunami económico que amenaza a la región en los próximos años?

No hay una sola fórmula que defina cuándo un país está en mejor posición que otro para defenderse de la crisis.

Economistas consultados por BBC Mundo plantean que es necesario considerar muchas variables, como por ejemplo, las cifras macroeconómicas de un país, el nivel de deuda, las redes de protección social, el desempleo, la pobreza, la capacidad productiva de las empresas o el nivel de gasto fiscal, entre muchas otras.

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Sin duda depende del nivel de ingresos, pero también de cómo estaban antes de que llegara la pandemia, qué tan duro golpeó, cómo ha sido su capacidad de reacción y qué tan expuesto está a los golpes externos.

Y lo que muchos anticipan es que, cuando pase el momento crítico de contagios, habrá más espacio para que -en medio de la crisis económica- aumente lainestabilidad social y política.

Es decir, el tsunami económico, vendría acompañado de otros efectos que marcarán el destino de los países de la región.

¿Quiénes podrían recuperar antes su nivel de crecimiento?

Aunque el crecimiento de la economía es solo una de las variables que muestra la fortaleza de un país para hacer frente a una crisis, es uno de los criterios más utilizados por los economistas para comparar el desempeño de los países.

El centro de estudios The Economist Intelligence Unit (EIU), anticipa que los países que podrían recuperar su nivel de crecimiento previo a la pandemia hacia fines de 2022 son: Colombia, Chile, Perú, Paraguay, Uruguay, República Dominicana, Costa Rica y Panamá.

El resto tendrá que esperar hasta el 2023, 2024 y 2025, incluyendo a las tres economías más grandes de la región: Brasil, México y Argentina.

“Hay algunos factores clave que determinarán la recuperación de los países a largo plazo”, le dice a BBC Mundo Abhijit Surya, economista especializado en América Latina del EIU.

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Entre ellos están los fundamentos macroeconómicos de cada país, el endeudamiento de los sectores público y privado, la calidad del entorno interno para hacer negocios y la exposición de los países a los choques externos.

Con esos y otros elementos en mente, el equipo hizo una estimación de cuánto puede demorar la recuperación económica, en términos de crecimiento del PIB, como lo muestra el siguiente gráfico.

América Latina

Recuperación PIB País
2022 Colombia
2022 Chile
2022 Peru
2022 Paraguay
2022 Uruguay
2022 Dom Rep
2022 Costa Rica
2022 Panama
2023 Brazil
2023 Bolivia
2023 El Salvador
2024 Argentina
2024 Ecuador
2025 Mexico
2028 Venezuela

Surya advierte que, como la situación está en constante evolución, pueden presentarse nuevos obstáculos.

El riesgo de contratiempos es alto dado que el brote de coronavirus no está bajo control en la mayor parte de la región”.

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Por países, explica, hay ciertos casos paradigmáticos como el de Perú, cuya economía caería bruscamente este año, pero volverá a sus niveles previos a la pandemia en 2022.

“Esto refleja sus sólidos fundamentos macroeconómicos y su amplio espacio fiscal“, explica el analista.

Por el contrario, Brasil sufrirá una contracción menos fuerte este año, dice, pero tendrá que esperar hasta 2023 para recuperar sus niveles precrisis.

Como puntos débiles en la región, Surya menciona la extrema dependencia de las exportaciones de materias primas, la “gran economía informal”, redes de seguridad social relativamente débiles y sobreendeudamiento fiscal.

¿Quiénes tienen las mejores municiones para enfrentar la batalla?

“Es muy difícil la pregunta que me estás haciendo”, dice Daniel Titelman, director de la División de Desarrollo Económico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en diálogo con BBC Mundo.

“No se puede hacer un ranking porque algunos países están más avanzados en algunas cosas y más atrasados en otras”.

El economista sugiere algunos criterios que pueden ayudar a evaluar qué países están mejor preparados que otros: capacidad fiscal, protección social y actividad productiva.

1. Mayor espalda fiscal

“Los países que tienen una espalda fiscal más grande, por supuesto que tienen más capacidad de expandir el gasto para proteger a la población”, explica Titelman.

Esa capacidad fiscal depende de cómo era la situación fiscal antes de entrar a la pandemia, su capacidad de emitir más deuda, y la capacidad que tiene para que el sistema financiero internacional le de acceso a recursos.

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“Al menos 10 países de la región han emitido deuda a través de la colocación de bonos en los mercados internacionales”, algo positivo que le ha permitido a los gobiernos contar con recursos para mitigar los efectos de la emergencia.

2. Mejores sistemas de protección social

Desde esta perspectiva, aquellos países con mejores sistemas de protección social también están mejor preparados para enfrentar el tsunami económico.

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Esto es fundamental, dice Titelman, porque al principio un país recupera su crecimiento económico, pero toma mucho más tiempo recuperar los indicadores sociales como la pobreza y el desempleo.

3. Mejor capacidad de proteger el tejido productivo

En la región la mayor parte del empleo proviene de las pequeñas y medianas empresas. Si los gobiernos no tienen la capacidad de apuntalar a estas firmas para evitar el cierre de negocios y el despido de más trabajadores, el país estará en serios aprietos.

Es por eso que un país mejor preparado utiliza los recursos fiscales para apoyar a las familias y a las empresas con el fin de reactivar la actividad económica y destinar los fondos a aquellas áreas donde las necesidades son más apremiantes durante la emergencia, como el gasto en salud.

Fuente: BBC

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