Conéctate con nosotros

Tecnología

Entre tantos teléfonos nuevos, ¿hay innovación?

En los últimos dos meses se han lanzado cuatro nuevos teléfonos inteligentes al mercado: el iPhone 11, el primero de Apple con tres cámaras; el Pixel 4 de Google, con una función motion sense para usar el teléfono sin tocarlo; el Mi Note 10 de Xiaomi, un celular con cinco cámaras y una con 108 megapixeles; y el Moto Razr, el primer smartphone con pantalla plegable de Motorola. La cantidad de ofertas para los usuarios crece cada año.

Las fabricantes justifican sus lanzamientos prometiendo innovación y mejoras de fondo, pero hace más de diez años que no llega un modelo que cambie radicalmente la experiencia de las personas con su teléfono, como en 2007.

Ese año Apple lanzó el primer iPhone, que cambió la forma en que los usuarios interactúan con los celulares. Pasaron de un dispositivo con botones, que solo ejecutaba una tarea a la vez, a uno con una pantalla táctil que integra funciones de audio y video y realiza diferentes tareas al tiempo con aplicaciones programadas para un sistema operativo (iOS).

Aunque este lanzamiento marcó un precedente para los teléfonos que vendrían, doce años después siguen teniendo el mismo concepto, por esta razón surge el interrogante sobre si existe un estancamiento en la innovación que presentan los fabricantes.

Alejandro Arias, ingeniero de diseño de producto y profesor en Eafit, explica que existen dos tipos de innovación en la tecnología: la continua, que consiste en mejorar cada componente de un dispositivo por separado, y la disruptiva, que significa romper con el modelo tradicional y añadir o quitar nuevos componentes. “Los lanzamientos de este año han sido la mayoría de innovación continua, aunque también hemos visto innovación disruptiva en los celulares con pantallas plegables”, afirma.

Arias comenta que la próxima gran innovación vendrá con el despliegue de redes 5G, una velocidad de conexión que es 100 veces más rápida que la actual y potenciará el Internet de las Cosas (IoT). Con este avance, los usuarios podrán, por ejemplo, encender el aire acondicionado de su carro antes de subirse al vehículo, enviando una orden desde su reloj inteligente con la ayuda de un asistente virtual.

En Colombia, el Ministerio de las Tic tiene planeado desplegar la infraestructura 5G en el país, “antes de 2022”, según ha dicho la ministra Sylvia Constaín. Por esta razón, Arias dice que “sí se está preparando una gran cambio, no se vio particularmente este año, sino que esperamos que ocurra en 2020 y 2021”.

Sobre los avances en tecnología móvil, Santiago Villegas-Ceballos, consultor en transformación digital, dice que el desarrollo de celulares ya no es una innovación emergente sino madura y por eso los ciclos de cambio se están acelerando.

Pequeños grandes saltos

Lo que se ve ha visto este año en la mayoría de lanzamientos es una innovación continua, especialmente en las cámaras, pero también hay otros desarrollos que han tomado años de mejora para llegar a lo que los usuarios perciben hoy como normal.

En temas de seguridad, por ejemplo, los usuarios pasaron de proteger su teléfono con un PIN, contraseña alfanumérica o un patrón, a poder desbloquearlo con su huella dactilar, sistemas de reconocimiento facial o de voz, estos últimos todavía no tan utilizados. Así ha sucedido con los sistemas de carga, que ahora son inalámbricos y los conectores de audio analógicos o jack que tienden a desaparecer.

También ha habido otras revoluciones que el usuario no ha percibido en la apariencia física de los nuevos teléfonos sino en términos de conectividad y la relación que se tiene con el celular, porque permite compartir de forma mucho más rápida historias, fotos y acceder a información.

La llegada de las redes 3G hicieron posible que se habilitaran los servicios de streaming de música y nacieran negocios como Spotify o Deezer. Con las redes 4G aparecieron los titanes del video, y comenzó el auge de plataformas como Netflix, o el fenómeno de los youtubers e instagramers.

Los celulares del futuro

Esa escena de levantarse en la mañana, estirarse para tomar el teléfono de la mesa y apagar el despertador, tocar el celular y buscar una buena canción o responder algunos correos y mensajes podría verse trastocada. Todo gracias a dos innovaciones que, según expertos, estarían funcionando en Colombia para 2022: las redes 5G y el cambio de interfaces. Esta última significa que las pantallas ya no serán el centro de la interacción sino las imágenes creadas con realidad virtual y aumentada.

Villegas-Ceballos explica que dentro de cinco a diez años los usuarios estarán en casas interconectadas y le pedirán a un asistente virtual que lea sus correos o reproduzca una canción. “Las pantallas serán minoritarias o desaparecerán y dejaremos de tener dispositivos tipo smartphones para llevar wearables (tecnología vestible como relojes) con un mismo asistente virtual que funcione en casa, en el carro y en el trabajo”, señala.

Sin embargo, los lanzamientos de celulares de este año no van en esta dirección. Las marcas más vendidas en el mundo, según un informe del tercer semestre de 2019 del portal alemán de estadística Satista, Samsung (21,8 %), Huawei (18,6 %), Apple (13 %) y Xiaomi (9,1 %) han mostrado en sus últimos lanzamientos teléfonos con mejoras en términos de batería y rendimiento. Sin embargo, la atención se ha concentrado en ofrecer al usuario diferentes lentes, teleobjetivos, ultra gran angular, con altas definiciones que superan los 100 megapixeles y permiten tomar fotos que pueden imprimirse para una valla publicitaria.

La segunda gran innovación han sido las pantallas plegables, está el Samsung Galaxy Fold, el Huawei Mate x y más recientemente el Moto Razr de Motorola.

Lentes y flexibilidad

Fabricantes como Huawei y Samsung argumentan que el auge de las cámaras se ha dado por la demanda de los usuarios, porque gracias a la conectividad estos se han convertido también en creadores de contenido e incluso emprendedores desde su celular.

“Pensamos en la versatilidad de darle al consumidor una herramienta fotográfica profesional que puede tomar de su bolsillo en cualquier momento”, señala David Moheno, director de relaciones públicas de Huawei. Esta idea se respalda con un estudio realizado en Colombia por Honor (empresa hermana de Huawei), que dice que los consumidores jóvenes publican al menos una selfie al día y que para llegar a esa foto debieron tomarse 5 o 6.

También quienes conocen el lado profesional de este mundo señalan ciertas bondades. José Betancur, director de diseño en la empresa de tecnología InterGrupo y fotógrafo, comenta que “la cámara ha sido uno de los primeros componentes de los celulares, poca gente se acuerda de que las primeras eran de medio megapixel”. Betancur señala que antes los profesionales tenían que cargar con un equipo de 6 lentes, pero ahora se ha encontrado hasta con directores de cine que compran un celular de última generación y lo dedican completamente a que sea su “cámara fotográfica”.

“Cuando se revisa la usabilidad, los usuarios agradecen que la cámara sea tan inteligente que pueda mejorar la luz y el encuadre con solo un clic. Eso era algo que antes solo lograban los profesionales con equipos costosos, pesados y con mucho tiempo de práctica”, señala Rafael Latorre, director de Mercadeo de la línea mobile de Samsung Colombia.

Aunque el futuro apunte a la desaparición de las pantallas, los fabricantes dicen que la tendencia de consumo está en la fotografía y por eso se enfocan en hacer lentes cada vez más potentes e integrados. No obstante, hay otra cara de la moneda frente al auge de la fotografía asistida con sistemas de inteligencia artificial (ver análisis).

Sobre el propósito de lanzar teléfonos con pantalla plegable al mercado, teniendo en cuenta hacia dónde apuntan las tendencias una vez se cuente con la infraestructura de redes 5G, Latorre dice que el usuario siempre necesitará un centro de mando para dar las órdenes a los otros dispositivos conectados. “Este será un celular cada vez más pequeño, fácil de guardar y protegido radicalmente contra golpes que dañen la pantalla”, afirma Latorre, quien trabaja en la marca que lanzó el primer teléfono comercial plegable.

Aunque los prototipos de pantallas flexibles se han presentado desde 2007, este año será recordado como el pionero en el lanzamiento de esta tecnología en celulares. Los expertos apuntan a que aunque esta es una innovación disruptiva, todavía está por verse qué tanto modificará la experiencia de los usuarios. Por lo menos en temas de protección contra las caídas o facilidad de guardar en el bolsillo, los cambios están asegurados. Aún así, estos teléfonos llegan al mercado por un precio que supera los cinco millones de pesos, una cifra reservada para unos pocos.

Fuente: elcolombiano.com

Opina aquí

Continuar leyendo
Anuncios
Clic para comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tecnología

Diez años de tecnología que cambiaron la historia

“Cada era piensa que es la era moderna. Pero, realmente esta sí es”. La reflexión es de Tom Stoppard y sirve para ilustrar cómo en distintos momentos de la historia la humanidad ha pensado que de veras cambió su destino. Esta vez parece que sí.

En esta segunda década del siglo XXI se consolidaron gigantes tecnológicos como Facebook, Amazon, Apple y Google. Su poder de mercado y la multibillonaria generación de ingresos arrinconan al Estado y al derecho. Herramientas como la inteligencia artificial están creando factores de dominación que desbordarán a las actuales instituciones, muchas de las cuales a duras penas podrán sobrevivir.

En estos diez años la masificación de internet y los terminales inteligentes permitieron el acceso a plataformas y aplicaciones que crearon hábitos y se volvieron imprescindibles para millones de personas. WhatsApp: comunicación instantánea a escala global a cero costo. Uber: rompió el odioso monopolio de los taxis y, a pesar de todos sus defectos, revolucionó el transporte urbano. Waze: el regulador del tráfico automotor; sin esta aplicación ciudades como Bogotá serían el doble de atascadas. Netflix y otras plataformas: la oferta infinita de películas y una nueva adicción; el consumo de televisión. Spotify: gracias por mi top de canciones de 2019.

Detrás de todo esto hay un fenómeno que los expertos denominan “monetización de la atención”; una nueva economía basada en la utilización de nuestros datos y la irreversible pérdida de nuestra individualidad.

La tecno-humanidad universalizó el conocimiento, creó una nueva cultura y de paso le planteó inmensos retos a la democracia. Los mensajes de odio diseminados sin control a través de las redes sociales se convirtieron en el factor decisivo para llegar al poder en muchos países del mundo.

Como bien lo anota el periodista Oliver Burkeman, es indispensable superar la obnubilación del boom tecnológico. Es hora de que cada uno en su individualidad revalúe su relación con internet. Hay que desechar ciertas plataformas y aplicaciones y, sobre todo, proteger nuestro entorno, a nuestros hijos principalmente, de tantos contenidos que son basura. No es un retorno al pasado sino la convicción de que de ello depende el futuro de la humanidad.

 

Fuente: El Espectador

Opina aquí

Continuar leyendo

Gente

YouTube presentó su Rewind 2019 ahora que todos decidan

YouTube como plataforma para artistas, blogueros, travel-bloggers y demás ha presentado oficialmente su versión de “Rewind” y esta vez quiere que sea los usuarios que den los likes a videos de música, baile y hasta tutoriales.

Tras haber recibido 16 millones de “No me gusta” con su versión 2018 hoy invita a todos a que propongan lo que les gusta para esta versión que esperan sea una cifra diferente de likes y dislikes.

En la descripción del video a continuación dice:

“En 2018 hicimos cosas que no te gustaron. Para el Rewind 2019 dejaremos ver que te gusta. Celebrando a los creadores, la música y los momentos que más te importaron en 2019.”

A continuación el video:

 

 

Opina aquí

Continuar leyendo

Tecnología

2019, el año que empezamos a ver la tecnología como el enemigo

El aura de triunfalismo que habitualmente rodea a Silicon Valley se ha resquebrajado en 2019. A pocos días de que termine el año, parece evidente que no será recordado por aciertos y novedades sorprendentes en productos y servicios sino más bien por sus fracasos.

Da la sensación de que el mundo, por fin, se ha dado cuenta de que el emperador está desnudo, de que el precio por muchos de los servicios que usamos es demasiado alto -especialmente en los gratuitos- y de que hemos creado con ellos una sociedad claramente disfuncional.

Si en algún momento vimos la tecnología como síntoma de progreso, hoy ya es más fácil relacionarla con la pérdida de privacidad, la manipulación y el fracaso económico.

Internet prometía liberarnos y hacer del mundo un lugar mejor. En 2019 cuesta mantener el optimismo. Parece que sólo lo ha hecho distinto.

LA LIGA TE USA COMO ESPÍA

Uno de los casos más sonados de mal uso de la tecnología en nuestro país ha sido el caso de la app oficial de La Liga, que entre otras cosas, servía para escuchar si un bar estaba poniendo el fútbol, geolocalizar el susodicho local y, ya puestos, usar esa información suministrada por los usuarios para saber si se está pagando la licencia de emisión.

Os podéis imaginar que esto ha dado mucho para hablar, tanto porque está todo claramente indicado en las condiciones de uso de la app como porque se les ha multado con 250.000 euros desde la Agencia Española de Protección de Datos por su funcionamiento.

EL INE TE PERSIGUE

Y aunque la mayoría de los ejemplos de esta tendencia giran en la órbita estadounidense, en España hemos tenido también casos similares y que vuelven a dejarnos con la sensación de estar demasiado cerca del argumento de un episodio de la serie Black Mirror.

El más evidente es el del estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE), que el pasado mes de noviembre analizó los datos de movilidad de los ciudadanos en base al móvil utilizando los datos de Movistar, Vodafone y Orange. Aunque el periodo de observación inicial ha concluido, el INE añadirá nuevos datos recopilados en días señalados, como la Navidad, para hacerse una idea de los patrones de movilidad de los españoles.

Todos estos datos, asegura el Instituto, se proveerán de forma anónima, sin datos identificativos individuales y de acuerdo a las obligaciones marcadas por la Ley de Protección de Datos. La experiencia de los últimos años en el mundo de la tecnología, sin embargo, dan motivos más que de sobra para, al menos, desconfiar.

AL PP LE PILLAN CON EL SPAM

Twitter y Facebook, en un extraño ejercicio de transparencia, hicieron públicos qué actores estatales habían usado sus plataformas para mandar desinformación.

Imaginad la sorpresa cuando resulta que uno de estos fue el Partido Popular, que a través de cuentas falsas y perfiles que se hacían pasar por personas normales y corrientes intentaban extender sus mensajes políticos de una manera que estas plataformas no permiten, al menos sin pagar.

El resultado fue sencillo y directo: se cerraron estos perfiles falsos y se terminó el problema, de momento. Pero esto nos lleva al siguiente punto de la lista…

LAS REDES SOCIALES SE POLITIZAN

La mezcla de política y tecnología, sin embargo, no acaba en la esfera económica. El papel que han jugado Facebook o Twitter en procesos electorales clave en los últimos años, como el referéndum del Brexit en Reino Unido o las presidenciales estadounidenses de 2016, ha cambiado nuestra forma de ver las redes sociales y su poder para viralizar noticias falsas y propaganda.

En 2019 esa creciente desconfianza hacia lo social ha terminado cristalizando en la exigencia de mayores controles y medidas contra el abuso de las audiencias, aunque no todas las redes sociales han respondido igual a la presión. Mientras que Twitter ha prohibido los anuncios electorales en su plataforma, Facebook los mantiene y no comprobará que la información que se presenta en ellos sea cierta.

WHATSAPP NO QUIERE POLÍTICOS

Viendo el grave problema que podría ser el spam político a través de WhatsApp, los responsables de la aplicación tomaron una decisión tajante: nada de mandar mensajes a los usuarios por mucho que hayan cedido su teléfono para fines publicitarios en las plataformas políticas.

¿Ha servido esto para algo? Una cuestión es la información que puedan mandar los usuarios, que por supuesto que puede ser política, y otra muy diferente es el uso de la plataforma para el envío masivo y automático desde una misma fuente, que es lo que se quería evitar y se ha evitado, al menos, en nuestras últimas elecciones (por el momento).

FRACASO DE LAS SALIDAS A BOLSA

Esta sensación de derrota se palpa en todos sitios, incluso en Wall Street. Este era el año en la que varias empresas clave de la economía digital iban a dar el salto a bolsa. Uber, sin duda, era la más esperada. Las rondas de financiación con capital privado habían dado a la compañía un valor superior a los 100.000 millones de dólares.

Hoy vale la mitad, tras varías caídas severas en el precio de la acción, en parte por los problemas que la empresa está encontrando para operar en algunos mercados, como Londres.

No le va mejor a su rival directo, Lyft, que también comenzó a cotizar en la bolsa este año sin éxito. Y no es un problema exclusivo de las empresas de transporte. La herramienta de organización Slack o el fabricante de máquinas deportivas inteligentes Peloton también debutaron en bolsa con muchas esperanzas sólo para ver cómo el precio de la acción se derrumbaba en las semanas posteriores.

EEUU CONTRA HUAWEI

Manteniendo el enfoque económico, aunque alejado de Wall Street, 2019 ha sido un año especialmente intenso para algunas marcas chinas por la agresiva política comercial de Donald Trump. Huawei, sin duda, destaca entre ellas.

El gobierno de EE.UU. miraba con recelo a la empresa desde hacía años pero el clima de tensión se ha disparado tras la orden ejecutiva del mes de mayo que obligaba a las compañías americanas a pedir una licencia para poder mantener relaciones comerciales con el fabricante de equipos de telecomunicaciones.

Dado que Google o Qualcomm son empresas estadounidenses y ambas casi imprescindibles hoy en día en el mundo de la telefonía móvil, la orden ha puesto en un brete a la compañía asiática. El Mate 30, presentado en septiembre, es el primer móvil de la compañía afectado por la medida. Sin acuerdo comercial entre EE.UU. y China a la vista, es posible que no sea el único.

LA POPULARIZACIÓN DE LOS DEEPFAKES

Esta falta de control y aparente indiferencia ante el problema de la información falsa que circula por las redes preocupa de forma especial cuando se piensa en el auge de los Deepfakes, esos vídeos falsos pero de aspecto convincente creados con técnicas de aprendizaje máquina y sofisticados algoritmos de procesado.

Muchos son bromas claramente identificables, otros graves atentados contra la dignidad de las personas -como los vídeos pornográficos en los que la cara de la actriz se cambia por la de otra persona- pero el realismo que es posible conseguir hoy en día con estos vídeos comienza a preocupar también a los analistas políticos, que advierten de una oleada de vídeos falsos en futuras elecciones, un arma contra la que estaremos poco protegidos.

TODO EL MUNDO TE ESCUCHA, QUIERAS O NO

No es que los grandes nombres de la tecnología hayan hecho un gran esfuerzo por ganarse nuestra confianza este año, la verdad. El gran escándalo de las escuchas de los asistentes virtuales es un buen ejemplo.

Quienes usamos Alexa, Assistant y Siri lo hacíamos pensando que este tipo de asistentes eran sólo una pieza de software, un programa en un servidor remoto encargado de descifrar nuestras órdenes. Y lo son, pero sus responsables han tenido que reconocer que en algunas ocasiones esos comandos de voz que emitimos pueden acabar en oídos humanos, concretamente en los equipos de control de calidad encargados de mejorar las respuestas de estos entes digitales.

La forma en que se han ido descubriendo los procesos que utilizan estas empresas para hacerlo ha contribuido a generar aún más desconfianza hacia servicios que ya nos dejaban un poco inquietos con cada respuesta.

Y GOOGLE SABE SI ESTÁS ENFERMO

La historia es una más en la larga lista de abusos cometidos por grandes empresas que culmina este año (toquemos madera) con la confesión por parte de Google del acceso sin permiso explícito de los usuarios a datos médicos de decenas de millones de estadounidenses, un proyecto bautizado como Nightingale que tiene como fin crear un software de diagnóstico médico capaz de sugerir tratamientos.

Google accedió a los datos mediante un acuerdo con la compañía médica Ascension y entre ellos figuraban diagnósticos médicos, resultados de pruebas en laboratorios y registros de hospitalización. Ni los pacientes ni los médicos fueron notificados del intercambio.

Según Google, el proyecto cumplía con las leyes federales sobre protección de datos médicos, pero acentúa las posiciones antagónicas que estas empresas están tomando cada vez con más frecuencia frente a sus usuarios.

 

Fuente: elmundo.es

Opina aquí

Continuar leyendo

Tendencia