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La Nación

El peso del desempleo en contra de las mujeres

En Colombia, por cada 100 mujeres hay 26 desempleadas, mientras que 16 de cada 100 hombres están sin trabajo. Organizaciones y academia piden una estrategia de reactivación que tenga en cuenta las raíces de estas brechas.

“Si el género no se toma como una variable seria para el desarrollo y en la atención de la emergencia, sino como un ‘tema feminista’ que se descarta, la situación se volverá inmanejable”. Con estas palabras la exministra Cecilia López advierte sobre la realidad hacia la que Colombia se encamina si no se atajan problemas como el de desempleo con medidas que reconozcan las brechas que se siguen abriendo.

En julio de 2020, la tasa de desempleo fue de 26,2 % para las mujeres frente al 16,2 % de los hombres. Al comparar julio de este año con el mismo mes de 2019 se ve que dos mujeres perdieron el trabajo por cada hombre que pasó por la misma situación. Y, además, de la población que en el mismo lapso quedó “inactiva” (en donde puede haber gente que se quedó sin empleo, pero que ya ni siquiera está buscando) casi dos millones son mujeres y un millón, hombres.

Desempleo en Colombia se ubicó en 20,2 % en julio de 2020. Ellas, por cierto, han salido en su mayoría a dedicarse a oficios del hogar. López señala que la sobrecarga que ha habido para las mujeres respecto a los trabajos domésticos y de cuidado no remunerados (cocinar, lavar, cuidar enfermos, acompañar a los niños que están estudiando desde la casa) es una de las razones por las cuales las mujeres incluso han tenido que dejar sus empleos. “Las cifras dicen que cerca del 86 % de los infectados por COVID-19 se recuperan en la casa y son cuidados principalmente por mujeres”, señala López.

Juan Daniel Oviedo, director del DANE, comenta que es innegable que las brechas en el mercado laboral se siguen ensanchando en contra de las mujeres y que, por lo tanto, la política pública debe tener en cuenta esta realidad.

Pero, ¿por qué una afectación más grande para ellas? Según Oviedo, los sectores en los que más se han destruido trabajos son aquellos que en gran proporción emplean a mujeres. En julio, los sectores que más pesaron en la destrucción de puestos de trabajo fueron comercio; actividades artísticas, entretenimiento, recreación y otros servicios (en donde se cuenta, por ejemplo, a las empleadas domésticas); alojamiento y servicios de comida e industrias manufactureras.

Fuente: El Espectador

Además, se mantienen otras tendencias. Por ejemplo, que el deterioro del mercado laboral ha afectado principalmente al ámbito urbano. Del 18,8 % que cayó el total de población ocupada en el país (al comparar julio de 2019 con julio de 2020), las 13 ciudades principales pusieron 11 puntos. Otras cabeceras aportaron 4,3 puntos, mientras que el sector rural puso 2,1 y “10 ciudades” (Tunja, Florencia, Popayán, Valledupar, Quibdó, Neiva, Riohacha, Santa Marta, Armenia y Sincelejo) contribuyeron con 1,4 puntos a la caída en los puestos de trabajo.

Además, resalta Oviedo, las empresas pequeñas (algo asociado a la informalidad), las personas jóvenes (en particular las mujeres) y aquellas con menor grado educativo siguen siendo más afectadas por el deterioro del mercado laboral.

Otro sector que llama la atención es el rural y agropecuario. Según Mario Valencia, director de Cedetrabajo, “uno esperaría que se estuviera dando una recuperación. La agricultura, por ejemplo, que no cayó en el PIB del segundo trimestre, aporta también gravemente con el aumento de desempleo para julio, con más de 13.000 personas desocupadas adicionales en este sector”. En total, en el sector rural, al comparar julio de 2019 con julio de 2020, alrededor de 500.000 personas perdieron su trabajo.

Para López, esto también está relacionado con que el grueso de la mano de obra para la producción agropecuaria es masculino; mientras que las mujeres se emplean en servicios como educación, comercio o turismo, entre otros, que han sido muy afectados por las medidas de cierre a causa de la pandemia.

Atender estos sectores en el marco de la reactivación es, entonces, uno de los llamados. Pero, además, impulsar otros que no solo pueden ayudar a generar empleo, sino a liberar a las mujeres de sobrecargas no remuneradas asociadas a estereotipos de géneros: repartir los trabajos de cuidado entre el Estado y el mercado, a través de guarderías y lavanderías, entre otros.

Paula Herrera, profesora de Economía de la Universidad Javeriana, señala que, por ejemplo, en Reino Unido implementaron en agosto, por tres días a la semana, “un esquema de apoyos para un grupo de restaurantes que se registraron para entrar en el esquema de apoyos denominado Eat out to help out que brinda un subsidio del 50 % al consumo de alimentos y bebidas no alcohólicas preparados en establecimientos como restaurantes y pubs. Esta estrategia buscó apoyar los negocios y empleos en el sector de restaurantes”.

Herrera agrega que “esto se podría extender a otros sectores que están entre los servicios personales, como lavanderías y peluquerías. Este tipo de políticas, además de generar empleo femenino, ayudan a alivianar las cargas domésticas de cuidado”. En un sentido similar, López señala que el Estado debe proveer servicios de cuidado (públicos) y generar incentivos para que el mercado se los ofrezca a los hogares con ingresos medio y alto.

Respuesta integral

No obstante, si no se corrige el problema de forma integral, de nada servirá que el mercado ofrezca productos y servicios que la gente no está en capacidad o dispuesta a comprar. De acuerdo con López, la “reactivación” se tomó como sinónimo de reabrir la producción por el lado de la oferta sin pensar en que, de todas formas, los hogares no tienen con qué consumir, ya sea porque perdieron el trabajo y los ingresos o porque, aun teniéndolos, la incertidumbre desincentiva el gasto. No en vano, la inflación mensual está en 0 %.

Para Rosmery Quintero, presidenta del gremio de pequeñas y medianas empresas, Acopi, “es importante que desde las administraciones locales se implementen programas de aumento del gasto público que brinden empleo a los propios y al tiempo impulsen la demanda interna”. Lo anterior, a través de medidas como el desarrollo de “programas sociales intensivos en mano de obra (…), tales como aseo en parques, jornadas de cultura ciudadana, programas de apoyo a población especial o jornadas de alfabetización”, que ayudarían a poblaciones como jóvenes y mujeres a generar ingresos.

Quintero insiste en que deben inyectarse recursos por vías distintas al crédito y que, si auxilios como el subsidio a la nómina se extenderán, es necesario que se siga simplificando su acceso y que se incluyan grupos que quedaron por fuera, como personas naturales que generan uno o dos empleos.

Herrera, por su parte, señala que una reactivación sostenible de la demanda en los hogares requiere creación de empleo de calidad; es decir, no precarizado. Y con respecto a la reactivación del empleo, señaló que “las políticas del Gobierno han estado enfocadas en programas de apoyo a las empresas formales. La política con enfoque de género debería buscar la reactivación del empleo de empresas pequeñas e informales, que concentran la mayoría de los empleos de las mujeres. El 42 % de los hombres que perdieron el empleo trabajaban en empresas de 10 personas o menos, mientras que para las mujeres esta cifra es del 71 %”.

Para Juana Téllez, economista jefa de BBVA Research en Colombia, la profundización de la brecha de género y en contra de los más jóvenes en el mercado laboral también es una preocupación. Señala que en la estrategia contra el desempleo es importante “contener el deterioro del tejido empresarial colombiano”.

 

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La Nación

Claudia López, alcaldesa de Bogotá: “Yo no llegué hasta aquí por ser la mujer que se queda calladita para verse bonita”

Colombia está viviendo un experimento político. A pesar de que la diferencia ideológica entre el presidente y el acalde de Bogotá ha sido frecuente, el país nunca vio un enfrentamiento tan fuerte entre estos dos gobernantes como el actual. Esa novedad tiene nombre y apellido: se llama Claudia López, la primera mujer en ser elegida en uno de los dos cargos más importantes de Colombia.

En nueve meses en el cargo, López enfrentó una pandemia y la jornada de violencia policial en protestas más letal de la historia, ocurrida el 9 y 10 de septiembre, tras el homicidio de Javier Ordóñez en custodia policial.

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En ambos casos, y en muchos más, su principal contradictor fue el presidente, Iván Duque. O viceversa: ella la crítica del mandatario. En una ciudad donde los alcaldes no suelen contar con favorabilidad, López mantiene un 70% de aprobación, según varias encuestas.

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Una aceptación que no parece corresponder a lo que se habla de ella en círculos políticos, donde la critican desde la izquierda y la derecha —tanto Gustavo Petro como Álvaro Uribe— por incoherente, populista o politiquera, entre otras cosas.

López, de 50 años, fue parte del movimiento estudiantil que promovió la Constitución de 1991, hizo un doctorado en ciencia política y, en un paso de 10 años por el periodismo, destapó el escándalo de la “parapolítica, que revelaba los nexos entre congresistas y paramilitares.

En 2014 llegó al Senado como parte de la Alianza Verde, un partido de centro.

  • Claudia López: ecologista, lesbiana y símbolo de la lucha contra la corrupción… quién es la primera mujer elegida alcaldesa de Bogotá Pero ninguno de sus oficios sacudió tanto a la política colombiana como su actual puesto al frente del Palacio Liévano, la sede de la alcaldía donde López recibió a BBC Mundo para hablar de los abusos policiales, las protestas, su choque con Duque y su visión de un país que no logra cerrar su propia guerra.

(Esta entrevista ha sido editada por razones de longitud y comprensión).

En las protestas del 9 y 10 de septiembre hubo 13 muertos y en el Paro Nacional el año pasado, que duró dos meses, hubo 4. Esa diferencia de letalidad se explica porque en esos dos días la protesta fue controlada por la policía de vigilancia y no la de antidisturbios. Usted estaba al mando. ¿Por qué no operó la policía antidisturbios?

Lo que ocurrió el 9 y 10 de septiembre en Bogotá se da en un contexto de protestas que comenzó el año pasado. Se pronunciaron voces que habían estado opacadas y reprimidas por el conflicto armado. Javier Ordoñez, que fue asesinado (el 8 de septiembre) a manos de unos policías, es un caso más de abuso policial y de la sistemática impunidad sobre el abuso. Fue la gota que rebosó la copa. Entonces se unió esa voz de los jóvenes del año pasado, la impunidad del abuso de la policía y un contexto de crisis económica fruto de la pandemia. Y como en otros lugares del mundo se dio un estallido social que tomó a los CAI (Comandos de Atención Inmediata) como el símbolo de esa represión policial. Hubo agresividad de ambos bandos: de la sociedad que se movilizó muy violentamente, con mucho vandalismo, y de la policía, que disparó a mansalva e indiscriminadamente con armas de fuego.

Pero entonces, ¿por qué no operó el Esmad (Escuadrón Móvil Antidisturbios)?

Sí operó. Pero es que ese día uno de los precios que pagó Bogotá es tener poca cantidad y calidad de policía. La noche del 9 de septiembre, en medio de semejantes disturbios, Bogotá tenía 750 policías en turno de vigilancia y 300 policías del Esmad. Para una ciudad de 8 millones de habitantes.

¿Es decir que el Esmad no tenía con qué?

No tenía con qué.

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Entonces, su control, por mucho que fuera formal, no era real.

No era real. Con 1.100 policías disponibles en toda la ciudad no era posible controlar 169 sitios.

Nosotros en el PMU (Puestos de Mando Unificado) estábamos: todos los coroneles, del más alto nivel, y las varias personas de la alcaldía. Y veíamos en las cámaras que no podíamos proteger todos los CAI. Era virtualmente imposible. Nos concentramos en proteger a la ciudadanía que volvía a su casa del trabajo y a las estaciones que tienen detenidos y armamento. Pero éramos conscientes de que era imposible proteger cada uno de los CAI.

Era una situación incontrolable.

En ese momento sí, era imposible controlar 169 puntos distintos de disturbios al tiempo con 1.100 policías a cargo.

Hablé con policías. Y se sienten abrumados por las responsabilidades odiosas que se les dio en la pandemia. ¿Por qué la policía tuvo que hacer cosas para las que no está preparada?

La policía nos ayudó a hacer cercos epidemiológicos, difusión de las medidas y puso multas, pero ese rol, que es odioso, fue mínimo. Y no tuvo que nada ver con lo del 9 de septiembre.

¿Cuántos casos como el de Javier Ordóñez hay en Colombia que no sepamos?

Casos dramáticos de asesinato a mansalva como el de Javier Ordoñez hay cientos a lo largo y ancho de Colombia, pero impunes.

Y lo más grave y triste de todo es que en un caso como el de Javier Ordóñez veamos que el gobierno nacional ni siquiera reconozca la gravedad de los hechos. Yo fui a donde el presidente, le presenté las pruebas y le pedí que reconociera la gravedad de los hechos, porque es el comandante en jefe de la policía. Hay que ofrecer perdón. Y acá estamos sentados esperándolo. Ni siquiera cuando se lo ordenó la Corte Suprema. Esto no requería de una orden judicial, esto requería de un mínimo sentido de humanidad, de criterio y de constitucionalidad. Mínimo.

¿Y el presidente no tiene ese sentido?

No lo tiene. No lo tuvo. Claramente para este tema no lo tuvo.

Los choques entre alcalde de Bogotá y presidente son inéditos en Colombia, pese a que la diferencia ideológica ha sido frecuente. ¿Qué busca con ese choque? Algunos creen que solo dice lo que la gente quiere oír para buscar réditos políticos.

Daniel, yo no llegué hasta aquí por ser la mujer que se queda calladita para verse bonita. Eso es machismo puro y duro. ‘Cállense, lo que importa son las formas, mantengamos la hipocresía para que todo se vea bien’.

Yo soy la hija de una maestra. Yo llegué hasta aquí por tener voz. Por no callarme nunca nada. Por denunciar los hechos más graves. A costa de poner en riesgo mi vida. Para que la democracia de este país mejore.

¿Y ahora que soy alcaldesa me van a pedir que me calle? ¿Ahora que represento no solo mi voz sino la de 8 millones de personas, la solución es que me calle, que deje que a los jóvenes los maten y no diga nada, que deje que haya abuso policial y no diga nada?

Quieren que nos mantengamos en la típica hipocresía del poder colombiano, que consiste en que el presidente concentra todo el poder, en un país brutalmente centralista, de un centralismo autoritario brutal.

Ese centralismo siempre se ha relacionado con los mandatarios locales a punta de pleitesía y clientelismo. Ese es el sistema político colombiano. Y yo llegué aquí para romper ese sistema político, derrotando ese sistema político. De manera que de mí no esperen ni el silencio ni la adulación ni el clientelismo.

Muchos sienten que con Duque volvió el conflicto y que, con eso, hay un resurgimiento del paramilitarismo, su objeto de estudio y denuncia. ¿Estamos ante un escenario similar a los años 90 y 2000s?

Estamos ante un resurgimiento de organizaciones armadas ilegales que copan y controlan territorios en Colombia.

O sea, que tienen prácticas paramilitares.

Sí, pero también hay del narcotráfico y de la guerrilla. Y eso era desafortunadamente previsible si el Estado no cumplía el proceso de paz.

Porque el gran desafío de Colombia no es solo desmovilizar a los grupos paramilitares o de la guerrilla: eso es solo una condición, necesaria pero insuficiente para la paz. La razón por la que surgen estos grupos es porque no hay ciudadanía, Estado y mercado en la mitad del territorio colombiano.

Estos actores hacen de poder de facto: regulan si se puede hablar o no, si hay mercado o no, si hay Estado o no. La receta es desmovilizar, pero también construir ciudadanía, Estado y mercado.

¿Y este gobierno no lo ha hecho?

No, y debo decir, en honor a la verdad, que tampoco lo hizo el que desmovilizó a las FARC (Juan Manuel Santos).

A la élite colombiana, sea más de derecha o más liberal, sea Santos o sea Uribe, le basta con quitarse de encima la amenaza armada, pero no está dispuesta a hacer las concesiones democráticas de construir ciudanía, Estado y mercado.

Y ese es el problema de fondo que implica un cambio democrático. Y ningún proceso de democratización se da sin un proceso de movilización social. No es que las élites en un país dicen ‘sí, la verdad ya hemos gobernado 200 años, hemos esquilmado a este pueblito, pobrecito, ahora sí vamos a hacer unas concesiones porque sí’.

No, eso no pasa, hay que hacer una movilización democrática organizada. Pero una movilización no violenta.

¿Entonces, si hay una movilización pacífica, se logra la paz?

Si logramos una movilización pacífica que se canalice electoralmente podemos construir las mayorías para un proceso de paz estable y duradero en Colombia.

Muchos la califican de populista. Por las políticas asistencialistas, pero también por el tono. ¿Le molesta que le digan populista?

No. Me han dicho cosas peores. (Es) de las más suavecitas que me han dicho. Bienvenido a ser mujer y tener liderazgo público. Les vas a molestar por existir. Les encantaría que estuviéramos mudas en la casa cocinando y criando hijos. Así, ese es su mundo ideal. No estorben, no hablen, no incomoden.

Pero entonces: ¿populista o no?

Al contrario. La Alianza Verde es un proyecto de centro-izquierda, moderno, que quiere construir ciudadanía, Estado, mercado, que le interesa que haya empresarios, que la gente viva de su talento y no del subsidio de un político. Y luchamos contra dos populismos: un populismo autoritario de izquierda, que es capaz de mandar a lo poco que hemos construido de democracia a las cenizas con tal de que la desgracia y el hastío de la gente lo lleve al poder, y un populismo autoritario de derecha, que cerraría todas las cortes de Colombia y prohibiría todas las marchas mañana.

Críticos de todas las tendencias coinciden en que es mentirosa o que, al menos, cambia mucho de parecer. ¿Qué hay de cierto en eso?

Yo no soy mentirosa. Si algo he hecho es defender con absoluta franqueza las posiciones que tengo. Pero también vengo de la academia. Entonces no soy terca porque sí. Creo en la evidencia. Y si la evidencia y los argumentos me sugieren una mejor posición, no tengo problema en considerarla.

Ese es el mérito de hacer política pública basada en evidencia. Si de eso se van a aprovechar para decir que soy mentirosa, perfecto. Prefiero eso a ser terca a negar la ciencia, a no escuchar los mejores argumentos.

Dice que es “más ciudadana que política”. ¿Siente que representa más a los colombianos que los políticos tradicionales?

Sin duda. Que yo esté aquí sentada es un milagro. Yo soy la hija de una maestra, soy mujer, soy lesbiana, me faltaba ser afro e indígena para tener las cinco barreras sociales de Colombia. Claramente la élite colombiana no tiene mi perfil ni representa a la mayoría de los ciudadanos.

¿Qué piensa cuando lee un titular de entrevista en el que un hombre la elogia porque “tiene pelotas”?

(Risas) Hasta las personas que en teoría me quieren y me aprecian tienen el machismo en el ADN. ¿Por qué no pueden decir ‘Claudia López tiene neuronas’? ¿No se te ocurrió esa descripción, príncipe? No es un problema de afecto, ni de ideología. Pero es que el machismo es milenario.

Fuente: BBC News

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La Nación

¿Qué busca el mercado laboral del país?

El Ministerio de Trabajo y su equipo técnico presentaron este miércoles el primer estudio de ‘Brechas de Talento Humano en el país’, informe que fue realizado con 339 empresas, y que da cuenta de las necesidades del mercado laboral en sectores como industrias culturales, audiovisuales, laboratorios y BPO.

En él se diagnosticó cuáles deben ser las competencias y capacidades del talento humano y qué cargos y perfil de trabajadores requieren estos sectores para su desarrollo. 

Durante la presentación, Martha Agudelo, directora de generación y protección del empleo y subsidio familiar del Mintrabajo, señaló que “las brechas de habilidades son una de las principales barreras para la contratación de talento humano cualificado por parte de las empresas”, y de ahí la importancia y relevancia de este primer estudio.

​Según el informe, se evidenció la necesidad del idioma inglés en el talento humano de  los sectores analizados.

Por su parte, el estudio mostró que el sector audiovisual requiere personal capacitado en producción, creación de contenido y gestión analítica. 

El sector requiere: editores de set, coachs de actores, técnicos en fotografía web, gestores de analítica, programadores, técnicos en modelado en 3D, técnicos en realidad aumentada, creadores de App audiovisual, guionistas, productores de nuevos medios y comunicadores digital audiovisual.

Por su parte, el sector de BPO requiere personal en automatización de procesos, trabajo bajo presión, trabajo en equipo, escucha, comunicación asertiva, gestión y efectividad, facturación, proyección de metas de ventas, servicio al cliente, con formación en profesiones de derecho, administración de empresas, negocios internacionales y finanzas, ingeniería de sistemas, ingeniería electrónica, ingeniería mecatrónica e ingeniería de telecomunicaciones.

Mientras tanto, el sector de laboratorios busca talento humano enmanotecnología, robótica, mediciones sin contacto, mediciones inteligentes, biología molecular, ingeniería genérica y medicina de precisión, fotónica y Proteómica.   

Tras la presentación del estudio, el ministro de Trabajo Ángel Custodio Cabrera, señaló que pondrá este estudio a disposición del Ministerio de Educación y del Sena, para que definan el camino que deben tomar los centros educativos en la formación de los colombianos para ejecutar programas que sí se necesiten en el sector productivo.

Fuente: Portafolio

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La Nación

Todo lo que debe saber sobre la ‘nueva normalidad’ en el comercio

 

ZONAS ESPECIALES PARA EL COMERCIO INFORMAL

Todas las zonas de aglomeración por comercio informal tendrán un manejo especial. El Distrito, a través del Ipes, será el encargado de controlar estos lugares, se harán cerramientos y tendrán aperturas por alternancia de horarios.

CONSUMO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS

La venta de bebidas alcohólicas seguirá restringida en el horario de 9 de la noche a 10 de la mañana todos los días. Los únicos establecimientos autorizados para la venta son los restaurantes a cielo abierto, pero solo para acompañar los platos. El consumo se podrá hacer en espacios privados.

LO QUE NO ESTÁ PERMITIDO

Todos los lugares que representen aglomeraciones y poca ventilación siguen sin permiso de funcionamiento. Bares, discotecas, sitios de baile y similares seguirán cerrados en esta fase de la ‘nueva realidad’.

Tampoco se permitirán, por ahora, conciertos y eventos masivos en lugares cerrados.

SIGUEN MEDIDAS DE AUTOCUIDADO

El Distrito enfatizó en que la pandemia no se ha terminado. Todas las medidas de autocuidado siguen vigentes. El uso de tapabocas es obligatorio, el distanciamiento social mínimo de un metro entre cada persona es vital y el lavado o desinfección permanente de manos y superficies ayuda a mitigar el riesgo de contagio.

SE ACABA EL CONTROL DE AFORO EN TRANSMILENIO 

El sistema de transporte público, que venía operando con un límite de aforo, podrá funcionar al 100 % de su capacidad. La norma que sigue aplicando es que dentro del sistema se deben cumplir todas las medidas de bioseguridad. El control de aforo se hará con la alternancia en los horarios de ingreso de cada actividad económica. Se controlarán las horas pico.

ASÍ FUNCIONARÁN LOS ALMACENES DE CADENA

Las grandes superficies, como los almacenes de cadena, no tendrán restricción horaria, siempre y cuando el 50 % de su oferta sean bienes esenciales. Si no cumplen con este porcentaje, solo podrán funcionar a partir de las 10 a. m. Y dentro de las instalaciones deben garantizar que todas las personas mantengan la distancia social.

TELETRABAJO Y TRABAJO EN CASA

Todas las empresas de la ciudad tendrán que priorizar estos mecanismos para el personal que no sea indispensable en el modelo presencial. En todos los casos deben tomar medidas especiales para los trabajadores que hayan sido diagnosticados con obesidad, hipertensión o diabetes, o los que sean mayores de sesenta años.

Asimismo, la mayoría de los recursos los está ejecutando Hacienda, con un total de $18,7 billones, de los que están comprometidos $5,7 billones. A ese rubro le sigue inclusión social y reconciliación, que tiene asignados $5,1 billones y tiene contratos por $2,7 billones.

Cabe apuntar que dentro de esos montos están las ayudas de Ingreso Solidario, los subsidios a la nómina a través del Programa de Apoyo al Empleo Formal (Paef) y al Programa de Apoyo de Pago a la Prima (Pap) y las transferencias para los programas de Familias en Acción, Jóvenes en Acción, y Colombia Mayor.

El resto de recursos se reparte a salud, educación, vivienda, justicia, seguridad, defensa y comercio, entre otros.

En cuanto a los programas sociales, Susana Correa, directora del Departamento de Prosperidad Social (DPS), explicó recientemente en una intervención en la Cámara de Representantes sobre su presupuesto para 2021, que en el programa de Familias en Acción se han entregado más de $2,7 billones, mientras que con la Devolución del IVA, Ingreso Solidario y Colombia Mayor se han desembolsado $4,2 billones.

Para el caso del Paef y el Pap, la Unidad de Gestión de Pensiones y Parafiscales (Ungpp) detalló en un informe que a agosto se les habían aprobado a 134.369 empleadores el subsidio, lo que representan recursos por más de $3,1 billones.

LAS DUDAS

Si bien los recursos que destinó en su momento el Gobierno han sido una salida para atender los problemas más urgentes de la pandemia, expertos han dicho en varias ocasiones que, por un lado, los tiempos de ejecución no son lo suficientemente rápidos y, por el otro, no hay claridad sobre en qué contratos se están asignado los recursos y faltaría veeduría sobre ellos.

Según unos cálculos del Centro de Pensamiento de Política Fiscal de la Universidad Nacional, a corte de julio, del Fome apenas se han ejecutado el 24% de los recursos, del Fondo Nacional de Garantías un 40%, del Fondo Especial Cuota de Fomento de Gas Natural 0%, del Fondo Solidario para la Educación 100%, y de los traslados a entidades del Presupuesto General de la Nación un total de 52%.

En cuanto a los montos desembolsados del Fome, el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana también le ha seguido la pista a los recursos y encontró que de los $25,5 billones de este programa, queda todavía sin usar el 45% del dinero, hasta el 8 de septiembre.

Según el Observatorio, $2,7 billones han ido a salud, $3,3 billones a transferencias sociales, $3,3 billones a los subsidios a la nómina, $4,1 billones a Ingreso Solidario y $0,8 billones al resto de los sectores de la economía ya mencionados.

Sin embargo, llaman la atención porque no hay información pública sobre el detalle de los contratos y el gasto de estos recursos, sumados a otros $9 millones que no se sabe con exactitud a qué rubro pertenecen.

LOS MAYORES DESAFÍOS

Según Juan David Oviedo, asesor de finanzas públicas del Observatorio Fiscal de la U. Javeriana, las cuentas que han hecho desde ese centro han sido a partir de los reportes públicos, pero todavía no hay información clara sobre los contratos realizados.

“Además, hay que ver que todavía queda un poco menos de la plata para ejecutar del Fome, en medio de una pandemia que está afectando, sobre todo, a los más vulnerables. El primer desafío con la asignación de dichos recursos es que se ejecuten con transparencia. Después de cinco meses, el Ministerio hizo un primer ejercicio publicando los datos de los recursos comprometidos, pero el detalle de cuánto se han gastado en ventiladores, por ejemplo, no se puede ver”, agregó Oviedo.

Por su parte, Jorge Enrique Espitia, investigador del centro de pensamiento de la U. Nacional, manifestó que teniendo en cuenta el impacto que está teniendo la pandemia en los ingresos, el empleo y en la pobreza, llama la atención que solo se hayan ejecutado alrededor del 26% de los recursos.

“El Gobierno debería pensar en reorganizar todo su Presupuesto General de la Nación (PGN), así como su Plan Nacional de Desarrollo para reactivar la economía. La ejecución del presupuesto del Fome no es ajena a lo que sucede con la ejecución del PGN en cada uno de sus rubros, de ahí que existan aspectos asociados con el gasto improductivo que pueden ser reasignados a actividades para la recuperación económica y social, como es el programa de matrícula cero para los próximos semestres en las universidades públicas”.

Y teniendo en cuenta que algunos de los programas que tiene el Fome se extenderán hasta el otro ejercicio, como el Paef, Ingreso Solidario y la devolución del IVA, Oviedo apuntó que será importante que el Gobierno tenga un plan más claro de la asignación de esos recursos para lo que resta del año y para el otro, con el fin de atender los efectos más graves de la crisis, como el desempleo.

CAMBIOS EN SUBSIDIOS A LA PRIMA

Ayer, durante su alocución diaria, el presidente Iván Duque manifestó que dentro del proyecto de ley que está siendo debatido en el Congreso para ampliar el Programa de Apoyo al Empleo Formal, también hay un artículo para que el subsidio a la prima de diciembre ascienda al 50%.

Esa medida, que está dispuesta en el proyecto de ley, cubriría a los empleados que ganen desde un salario mínimo hasta 1 millón de pesos.

Duque recordó que el mismo procedimiento lo hicieron para la prima de junio.
Otro de los cambios que se incluyen es que se podrán beneficiar personas naturales, consorcios, uniones temporales y patrimonios autónomos que cumplan con los requisitos para acceder al plan.

Cabe recordar que este proyecto ya fue aprobado por la Cámara de Representantes y la próxima discusión se hará hoy en la plenaria del Senado.

Bogotá amanece hoy bajo una nueva etapa de lo que se ha considerado ‘la nueva normalidad’. A partir de este martes 22 de septiembre termina el ‘pico y cédula’, medida que se había implementado con el fin de restringir la movilización e ingreso de personas a establecimientos y otros lugares, en el marco de la pandemia por la Covid-19.

(Así funcionará el comercio en Bogotá a partir de este martes). 

 

Además, la Administración Distrital dio luz verde a la reapertura de otros sectores y amplió horarios y jornadas para el comercio con el fin de acelerar la reactivación económica en la capital del país, siempre y cuando cuidando la salud de los habitantes de Bogotá. Por tal razón se mantiene el cupo epidemiológico, se monitoreará las cifras de muertes y contagios por coronavirus para contrarrestar el virus.

(Hoy vuelve el ‘pico y placa’ a Bogotá). 

Así las cosas, por ahora, la ciudad seguirá bajo el modelo de cupo epidemiológico para controlar la cantidad de personas que salen simultáneamente a las calles y para eso estableció turnos de ingreso para los trabajadores, esto con el ánimo de controlar el aforo en el sistema de transporte público y en los establecimientos de comercio, entre otros.

Entre los sectores con autorización para iniciar nuevamente actividades están las iglesias, gimnasios, billares y cines, que deberán operar cumpliendo todos los protocolos de bioseguridad dispuestos por las autoridades.

TURNOS PARA EL COMERCIO

Estos sectores tendrán horarios de ingreso, pero podrán laborar todos los días:
Comercio al por menor de bienes y servicios no esenciales tendrá que establecer turnos de ingreso después de las 10 de la mañana.

Sector de manufactura de bienes no esenciales
tendrá el ingreso entre las 10 a. m. y las 5 a. m.

Construcción en zonas no residenciales. El turno de ingreso tendrá que ser después de las 10 a. m.

Construcción en zonas residenciales. Su horario de trabajo será de 10 a. m. a 7 p. m.

Establecimientos educativos tendrán presencialidad parcial, según lo determine la Secretaría de Educación.

OTRAS APERTURAS

El Distrito también autorizó la apertura de otros sectores. Los gimnasios en espacios cerrados podrán volver a operar. Los negocios de juegos de azar, los cines, los billares y las iglesias también podrán hacerlo.

En todos los casos tendrán que cumplir las medidas de bioseguridad y adecuar los espacios para que los clientes y visitantes guarden la distancia social y tengan áreas o zonas de desinfección; todo debe estar debidamente señalizado y serán monitoreados por las autoridades sanitarias de la ciudad.

ZONAS ESPECIALES PARA EL COMERCIO INFORMAL

Todas las zonas de aglomeración por comercio informal tendrán un manejo especial. El Distrito, a través del Ipes, será el encargado de controlar estos lugares, se harán cerramientos y tendrán aperturas por alternancia de horarios.

CONSUMO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS

La venta de bebidas alcohólicas seguirá restringida en el horario de 9 de la noche a 10 de la mañana todos los días. Los únicos establecimientos autorizados para la venta son los restaurantes a cielo abierto, pero solo para acompañar los platos. El consumo se podrá hacer en espacios privados.

LO QUE NO ESTÁ PERMITIDO

Todos los lugares que representen aglomeraciones y poca ventilación siguen sin permiso de funcionamiento. Bares, discotecas, sitios de baile y similares seguirán cerrados en esta fase de la ‘nueva realidad’.

Tampoco se permitirán, por ahora, conciertos y eventos masivos en lugares cerrados.

SIGUEN MEDIDAS DE AUTOCUIDADO

El Distrito enfatizó en que la pandemia no se ha terminado. Todas las medidas de autocuidado siguen vigentes. El uso de tapabocas es obligatorio, el distanciamiento social mínimo de un metro entre cada persona es vital y el lavado o desinfección permanente de manos y superficies ayuda a mitigar el riesgo de contagio.

SE ACABA EL CONTROL DE AFORO EN TRANSMILENIO 

El sistema de transporte público, que venía operando con un límite de aforo, podrá funcionar al 100 % de su capacidad. La norma que sigue aplicando es que dentro del sistema se deben cumplir todas las medidas de bioseguridad. El control de aforo se hará con la alternancia en los horarios de ingreso de cada actividad económica. Se controlarán las horas pico.

ASÍ FUNCIONARÁN LOS ALMACENES DE CADENA

Las grandes superficies, como los almacenes de cadena, no tendrán restricción horaria, siempre y cuando el 50 % de su oferta sean bienes esenciales. Si no cumplen con este porcentaje, solo podrán funcionar a partir de las 10 a. m. Y dentro de las instalaciones deben garantizar que todas las personas mantengan la distancia social.

TELETRABAJO Y TRABAJO EN CASA

Todas las empresas de la ciudad tendrán que priorizar estos mecanismos para el personal que no sea indispensable en el modelo presencial. En todos los casos deben tomar medidas especiales para los trabajadores que hayan sido diagnosticados con obesidad, hipertensión o diabetes, o los que sean mayores de sesenta años.

Fuente: Portafolio

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