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Coronavirus en Perú: la región que contuvo con éxito la pandemia (y qué papel jugó la “violencia simbólica” de las rondas campesinas)

Perú es uno de los países de América Latina a los que más ha golpeado el coronavirus, pero hay regiones que lograron retrasar los daños.

Cajamarca -en el norte- es una de ellas, a diferencia de lo que ha ocurrido en Lima, Piura, Loreto y Lambayeque, por ejemplo.

“Cajamarca es una de las regiones donde más tardíamente se ha registrado un incremento de casos por coronavirus. La tasa es bastante baja con respecto a otros departamentos”, dice Augusto Tarazona, presidente del Comité de Salud Pública del Colegio de Médicos del Perú.

Hasta este domingo, Cajamarca reportaba 3.494 casos confirmados y 129 fallecidos, según datos oficiales del Ministerio de Salud. Un escenario que dista mucho de lo que se vive en un departamento de similar densidad como Arequipa, que registra 8.917 casos confirmados y 406 decesos.

Hay varios factores que inciden en los resultados del quinto departamento más poblado del Perú.

Primero, su baja densidad de población en relación con la capital, Lima, que concentra tres cuartas parte de los habitantes del país.

Su ubicación geográfica dentro de la zona andina es otro, así como los determinantes sociales, que hacen de Cajamarca un lugar con más orden que otras partes del país.

Y, en ese sentido, las rondas campesinas son clave.

“En sus inicios, Cajamarca tuvo una intervención bastante efectiva con el apoyo de las rondas campesinas dentro de las poblaciones pequeñas, al crear cercos estrictos. Eso explica la postergación del inicio de la transmisión de nuevos casos”, afirma Tarazona.

Pedro Cruzado, representante de la Dirección Regional de Salud de Cajamarca, explica que las autoridades de ese departamento se anticiparon a la cuarentena y, desde febrero, crearon un plan de contingencia ante la inminente llegada del virus.

Sin esperar el apoyo gobierno central, buscaron garantizar algunos recursos para dotar mejor a sus dos hospitales y aplicaron un cerco epidemiológico en sus cincos principales accesos.

Es ahí donde entraron en juego las rondas campesinas para mantener a raya el virus con el golpe de sus pencas.

¿Qué son estas rondas campesinas?

Son una organización comunal de defensa que funciona en Cajamarca desde 1976 y que se le conoce como el ejército de los pueblos.

Una fuerza de orden público que suma más de 500.000 miembros voluntarios en la región -mujeres incluidas- y que con los años extendió su influencia al resto del país hasta alcanzar un millón de ronderos.

Se les reconoce con facilidad porque actúan en grupo de 10 o 15 personas.

No van uniformados como una fuerza pública. Pero se les identifica porque suelen llevar un distintivo con el nombre de la ronda y una bincha (tira) de cuero de toro con la que reeducan a quienes se niegan a cumplir los usos y costumbres establecidos en la ley de rondas campesinas.

“Surgimos debido a la necesidad de preservar y proteger los bienes colectivos, que estaban amenazados por el abigeato (hurto de ganado)”, explicó Aladino Fernández, presidente de la federación regional de rondas campesinas de Cajamarca.

“Nos dedicamos a administrar justicia y a resolver todo tipo de problemas. Participamos en la pacificación nacional en tiempos del terrorismo. Hemos defendido al medio ambiente de las grandes mineras y ahora estamos luchando contra esta pandemia”, acotó.

Cuando el 16 de marzo se decretó el estado de emergencia en Perú, las organizaciones de base de las rondas campesinas se reunieron para coordinar qué podían hacer para que la enfermedad no llegara a ningún de los 13 distritos de Cajamarca. Allí se definió su plan de acción.

“Al principio no se entendía qué era la pandemia”, comenta María Irma Zafra, representante de la provincia de Hualgayoc.

“Ya luego decidimos salir a formar piquetes en las entradas y salidas estratégicas, pedir identificación a quien llegara y no dejar pasar a nadie que no fuera de la comunidad”.

Oscar Vásquez, vicepresidente de la federación regional de rondas campesinas de Cajamarca, explicó que además se prohibió la circulación de vehículos con más de tres personas, se exigió el aislamiento familiar, el uso de mascarillas y se ordenó jornadas de fumigación los domingos, con lo que lograron -en conjunto con los gobiernos distritales- mitigar la propagación del virus.

Mano dura contra el virus

El problema vino después, cuando el gobierno permitió el regreso a las regiones de quienes hacen vida en Lima.

La falta de trabajo en la capital movilizó el retorno de más de 30.000 cajamarquinos que entraron por los puntos de control. Pero se calcula que otros 10.000 ingresaron de forma irregular por los cerros, según comentó Cruzado.

“Costó hacer entender a algunos miembros de las rondas que debíamos recibir a nuestros hermanos, pues se pensaba que todo el que venía de afuera traía la enfermedad. Se logró. Pero controlar a las personas externas es lo más difícil”, dice Santos Saavedra, presidente de la Central Única Nacional de los Ronderos del Perú.

Los piquetes se reforzaron, de día y de noche. Se crearon albergues comunitarios para que los recién llegados guardaran 15 días de cuarentena antes de entrar a cualquier localidad.

De paso, se exigió el cumplimiento estricto de las medidas sanitarias relacionadas con el distanciamiento social y el uso de mascarilla. Normas que aún se aplican, a pesar de haberse levantado la cuarentena.

Romper las medidas acarrea sanciones, como uno o dos pencazos (golpes), ejercicio físico, turnos en los piquetes o trabajo comunitario.

“Los incumplimientos lo tomamos como un desafío a nuestra autoridad y, en esos casos, aplicamos sanciones de corregimiento, como latigazos”, explica Saavedra.

“Los castigos son proporcionales a la falta. Ni muy blandos ni muy extremos. A los malcriados que insultan o se exceden van a los calabozos, porque nadie se burla de las rondas”, agrega.

Fernández salió en defensa de los métodos aplicados por las ronderos, porque aseguró que no atentan contra los derechos humanos.

“Las sanciones no afectan ni en lo físico ni en lo psicológico. Somos una organización que administra justicia. Justiciera pero no de ajusticiamiento. Hay ronderos a los que se les ha ido la mano y a ellos también los corregimos, porque por muy delincuente que sea tiene derecho a la vida”.

Un pasado con sombras

A las rondas de zona de la sierra sí se le adjudican varios excesos durante los enfrentamientos con Sendero Luminoso entre 1980 y 2000, tal como quedó registrado en el Informe de la Comisión de la Verdad en 2003.

“Los ronderos del Tulumayo cometieron violaciones de los derechos humanos durante sus patrullajes e incursiones a poblados alejados en coordinación con los militares”, se reseña en el informe.

A esa organización, por ejemplo, se le atribuye en marzo de 1990 una emboscada a una columna de Sendero Luminoso en un paraje cercano a Cochas. “Los nueve subversivos muertos en la operación son decapitados y sus cabezas son llevadas al cuartel en Huancayo para convencer a los militares de la decisión de combatir la subversión”, relata.

En este entonces, se les denominaba rondas contrasubversivas o Comités de Defensa Civil, para diferenciarlos de las rondas del norte (Cajamarca o Piura), que no poseían armas. También las formaban campesinos. Pero estos respondían a la ideología de los gobiernos, así como a las órdenes del Ejército.

“Los comités eran un ejército rural formados por campesinos armados que fueron preparados por los militares”, afirma el sociólogo Roberto Huaraca.

El gobierno de Alberto Fujimori los reconoció en noviembre de 1991 como Comités de Autodefensa. Un acto que, de cara a los ronderos de Cajamarca, sólo buscaba dividirlos.

Antes que la policía

Al final, la pacificación justificó muchas de estas acciones. Hasta el punto que los pobladores de las zonas campesinas no ven con malos ojos las prácticas de los ronderos. Su accionar suele contar con el aval de la comunidad.

“Las rondas son drásticas, pero muy efectivas, porque trabajan de forma organizada. Debería haber en todo el Perú”, opina Mauro Malaver, quien nació en Cajamarca hace 63 años.

Ni la policía ni el ejército gozan de la misma legitimidad, porque se les tilda de instituciones corruptas y burocráticas. De manera que los cajamarquinos prefieren acudir primero a las ronderos antes que a cualquier funcionario público.

“De ocurrir un robo, los ronderos van tras el delincuente, lo agarran y lo sancionan en el acto. La policía, en cambio, puede que lo suelte a los dos o tres días sin ningún castigo”, afirma Rosman Bustamante, oriundo de ese

“Las rondas campesinas usan una violencia simbólica para poner orden. No buscan causar daño”, explica el sociólogo Roberto Huaraca.

“La coerción que ejercen sólo hace cumplir las disposiciones de la Asamblea General. Forma parte de los usos y costumbres de los pueblos, que dista de lo que ocurre en las ciudades, donde priva el individualismo y el incumplimiento de las normas”, agregó.

Miedo a la enfermedad

La mano dura de los ronderos durante la pandemia responde también a las carencias de la región en cuanto a atención hospitalaria, que atemorizan a los habitantes del departamento de Cajamarca.

“En Bambamarca, por ejemplo, no contamos con un centro de salud para soportar esta enfermedad”, dice Zafra. “De contagiarnos tendríamos que trasladarnos al hospital de Cajamarca, que queda a tres horas”.

El Hospital Simón Bolívar, al que hace referencia, es un centro materno-infantil que tuvo que ser acondicionado para atender a los pacientes con covid-19, porque ni siquiera contaba con una unidad de cuidados intensivos, explica Cruzado.

Ahora dispone de cuatro camas UCI y al menos diez ventiladores mecánicos. El problema ahora es que Cajarmarca no tiene suficiente personal médico especializado para hacerse cargo de estos equipos.

“En Cajamarca tenemos déficit en todas las especialidades”, afirma Pedro Lovato, decano del Colegio de Médico de ese departamento.

“Mientras la Organización Mundial de la Salud establece que debería haber 23 médicos por cada 10.000 habitantes, aquí, si acaso, llegamos a siete”, acota.

Se han hecho esfuerzos para cubrir las deficiencias. Incluso Cruzado señala que se invirtieron más de 14 millones de soles (US$3,9 millones) para la dotación de camas, ventilares y monitores que sirvieron para resolver los primeros casos. Pero, de incrementarse los contagios en Cajamarca, no se darían abasto.

“Dios quiera que no aumenten los casos como en otras ciudades, porque la capacidad hospitalaria de la sierra es más reducida que la de la costa. Por tanto, el colapso ocurriría de manera más rápida”, comenta Lovato.

En alerta ante nuevos casos

El levantamiento de la cuarentena nacional desde el 1 de julio podría ser una amenaza para Cajamarca.

Ya en las últimas dos semanas las cifras de contagios y fallecidos han registrado un crecimiento. De manera que urge un cambio de estrategia.

“Ahora debemos entrar a una fase diferente. Ya no es posible mantener a la población en aislamiento social, como se venía haciendo con ayuda de los ronderos. No podemos dejar que la gente siga bajando la guardia, porque tenemos a los hospitales en 60% de su capacidad”, afirma Cruzado.

El relajamiento de las medidas de aislamiento social ya se deja sentir en Cajamarca, que ahora reporta un rango de transmisión de 1,16%, cuando hace dos semanas era menos de 1%.

Otras localidades, como Loreto, Lambayeque, Ucayali o Lima, figuran como prioridad para el apoyo de los casos de covid-19, de acuerdo con el reporte de Centro Nacional de Epidemiología, Control y Prevención de Enfermedades.

El territorio de los ronderos, en cambio, todavía se ubica entre el grupo con categoría de atención baja. Una calificación que se mide por la tasa de incidencia de la enfermedad, la mortalidad, la letalidad y el porcentaje de población contagiada.

Nada hace pensar que, en el corto plazo, Perú tendrá aún la enfermedad bajo control.

Y Cajamarca no está exenta.

“Esta región no ha llegada a su meseta. Tenemos que prever y anticiparnos en fortalecer la atención primaria, porque la realidad es que vamos a tener que aprender a convivir con el coronavirus”, sentencia Cruzado.

Fuente: BBC NEWS

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Protestas en Bielorrusia: 5 cosas que tal vez no sabías sobre el país y su polémico presidente, Alexander Lukashenko

Es inusual que Bielorrusia ocupe los titulares internacionales, pero las imágenes de miles de personas tomando las calles de Minsk tras la reelección del presidente Alexander Lukashenko han impactado al mundo.

Las insólitas protestas contra lo que dicen fueron unas elecciones amañadas se han encontrado con una fuerte represión de parte de la policía, que ha reportado más de 6.700 detenidosdesde el domingo.

Amnistía Internacional dijo haber recopilado denuncias de torturas y asegura que los agrupados alrededor de los centros de detención llegan a escuchar los gritos de las víctimas desde fuera, algo de lo que hay incluso videos.

En un comunicado emitido por la televisión estatal, la presidenta del Senado, Natalya Kochanova, dijo que se ha ordenado una investigación sobre la detención masiva de manifestantes, y que más de 1.000 personas han sido liberadas.

El resto de los detenidos serán liberados el viernes por la mañana, dijo el viceministro del Interior, Alexander Barsukov, aunque negó que se hubiera abusado de los prisioneros.

Y mientras Naciones Unidas y la Unión Europea analizan la situación de la antigua república soviética, el interés sobre este país en el que viven 9,4 millones de personas sigue aumentando.

Estos son algunos datos sobre una nación desconocida para muchos.

1. Lukashenko, el gobernante europeo con más tiempo en el poder

Los resultados oficiales de las elecciones del domingo dan a Lukashenko su sexto mandato una aplastante victoria con más del 80% de los votos.

Sin embargo, no hubo presencia de observadores internacionales y son pocas las garantías de que no hubo manipulación. Su principal rival, Svetlana Tikhanovskaya, se negó a aceptar el resultado.

Los críticos de Lukashenko, quien llegó al poder en 1994, dicen que el suyo es el último régimen autoritario de Europa.

Su férreo control en el poder provocó las críticas de naciones occidentales.

El gobierno del presidente estadounidense George W. Bush lo describió en 2005 como “el último dictador de Europa” y el líder de la “tiranía más avanzada”.

Lukashenko llegó a decir que cualquiera que se involucre en una protesta de la oposición en su país será tratado como un “terrorista”: “Les retorceremos el cuello como si fueran patos”.

Grupos de derechos humanos lo acusan de abusos generalizados.

2. El país proporcionalmente más afectado por la Segunda Guerra Mundial

Se calcula que Bielorrusia perdió cerca del 25% de su población durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la Alemania nazi invadió la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Murieron más de 1,6 millones de ciudadanos y 600.000 soldados soviéticos en Bielorrusia durante el conflicto, además de casi toda su población judía.

En torno al 85% de la capital fue destruida durante bombardeos y reconstruida entre las décadas de 1950 y 1960.

3. Cerca del 70% de la lluvia radioactiva de Chernóbil cayó sobre Bielorrusia

El 26 de abril de 1986, uno de los cuatro reactores nucleares de la central eléctrica de Chernóbil explotó.

Una nube tóxica se extendió por gran parte de Europa. El acontecimiento fue descrito como la peor catástrofe nuclear de la historia.

Bielorrusia, que hace frontera con Ucrania, sufrió lo peor de la lluvia radiactiva: alrededor del 70% de las partículas peligrosas que generó aterrizaron allí.

Una quinta parte de las tierras agrícolas del país se contaminaron y más de 2.000 pueblos y aldeas fueron evacuados. Desde 1986, más de medio millón de personas en el país han tenido que ser reubicadas.

Algunos contaminantes que afectan el suelo y al aire tienen una vida media (el promedio de vida de un núcleo o de una partícula subatómica libre antes de desintegrarse) de 24.400 años, según la organización humanitaria Chernobyl International.

El desastre de Chernóbil le costó a Bielorrusia el 20% de su presupuesto anual nacional, dice la entidad, y se estima que las consecuencias del incidente le supondrán al país un costo total de US$235.000 millones.

Dos millones de personas en Bielorrusia viven en zonas muy contaminadas, según Chernobyl International.

4. Lee Harvey Oswald, el exmarine que asesinó a John F. Kennedy, vivió en Minsk

Oswald, un exmarine estadounidense, llegó a la URSS cuando tenía 20 años, asegurando ser marxista.

La KGB (el servicio de seguridad soviético) rechazó su solicitud y el día que expiró su visa de turista, Oswald se acuchilló una muñeca. Por temor a un incidente internacional, las autoridades soviéticas le dejaron quedarse.

Lo enviaron a Minsk y le ofrecieron trabajo en una compañía de radio y televisión. Vivía en un apartamento de una habitación en el centro de la ciudad.

Oswald era uno de los pocos extranjeros en Minsk, y el único estadounidense.

Se casó con Marina Prusakova en marzo de 1961. Tuvieron una hija al año siguiente y se mudaron a Estados Unidos en 1962.

El 22 de noviembre de 1963, disparó y mató al presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, en Dallas, Texas.

5. “Intereses estratégicos” en América Latina

América Latina es para Bielorrusia “uno de los trampolines para la integración en las redes económicas y comerciales mundiales” y tiene en la región fuertes “intereses estratégicos”.

“Las economías de Bielorrusia y de los principales actores de la región se complementan”, se lee en un informe del Ministerio de Asuntos Exteriores de Bielorrusia.

Por eso en la última década sus relaciones con varios países latinoamericanos se han intensificado.

Hoy día, mantiene relaciones diplomáticas con los 33 países de la región, según la información más actualizada del Ministerio.

Tiene embajadas en Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador, Venezuela y, desde 2019, Colombia, país con el que quiere “fortalecer sus relaciones”.

Brasil es uno de sus mayores socios comerciales en la región y uno de los mayores compradores de fertilizantes bielorrusos. Por otra parte, Bielorrusia tiene en Ecuador fuertes inversiones de petróleo, donde opera su empresa estatal Belorusneft desde hace cinco años.

Con Venezuela mantiene “relaciones amistosas”, dicen la autoridades bielorrusas. De hecho, el presidente Nicolás Maduro celebró este lunes la “inobjetable victoria” de Lukashenko, a quien felicitó públicamente.

Pero cuando gobernaba Hugo Chávez las relaciones con Venezuela eran todavía más intensas.

De hecho, durante mucho tiempo Bielorrusia estuvo “obsesionada” con Chávez, según la periodista del servicio ruso de la BBC Tatyana Melnychuk, quien dijo que el fallecido líder venezolano “fue durante al menos ocho años seguidos una imagen constante en los diarios y televisoras locales”.

Sin embargo, el aliado más longevo de Bielorrusia es Cuba, país que considera “un socio a largo plazo”.

“Cuba es el aliado más antiguo y firme de Bielorrusia en América Latina”, dijo el analista político y exdiplomático bielorruso Igar Gubarevich. “Y Cuba, por su parte, valora a Bielorrusia como uno de sus pocos aliados europeos”.

En octubre de 2019, Lukashenko y su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, reafirmaron la alianza entre los dos países con una declaración conjunta en Minsk.

“Para nosotros Cuba, siempre fue y será un ejemplo de valor, firmeza y lealtad a los ideales”, dijo entonces Lukashenko.

Fuente: BBC NEW

 

 

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“Immigration Nation”: la nueva docuserie de Netflix que el gobierno de Trump “quiso impedir” que saliera antes de la elección presidencial

Los documentalistas Christina Clusiau y Shaul Schwarz consiguieron pasar casi tres años con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) para armar la docuserie Immigration Nation (“Nación de inmigración”), estrenada el pasado 3 de agosto en Netflix.

El programa se posicionó entre lo más visto de la plataforma durante la primera semana y algunos críticos lo han señalado como “el show del año”.

En seis episodios de una hora cada uno, los realizadores muestran cómo funciona ICE desde dentro tras haber acompañado a agentes en diferentes partes del país en sus operativos de arresto a personas indocumentadas.

Las cámaras lograron entrar también en centros de detención para migrantes, un acceso que normalmente está restringido a la prensa.

Al tiempo que avanzaba la producción, las medidas migratorias de Trump se endurecían y esto permitió que captaran los efectos inmediatos de controvertidaspolíticas como la de separar a adultos migrantes de sus hijos.

Pero, pese a tener una relación productiva y buena con ICE, el tono cambió para mal cuando la agencia vio una versión editada de la serie, según declararon los documentalistas.

De acuerdo a Schwarz y Clusiau, el gobierno amenazó con tomar acciones legales en contra de su empresa productora y luchó por retrasar la fecha de estreno hasta después de las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre.

Algo que la agencia negó en un comunicado enviado al diario The New York Times.

BBC Mundo conversó con ellos acerca de cómo consiguieron el acceso y sus hallazgos.

Qué recoge la serie

“La gente nos preguntaba qué era lo novedoso de lo que estábamos haciendo. Pues lo novedoso es que estuvimos ahí cuando pasó, estábamos dentro del sistema”, dice Schwarz, quien es de origen israelí.

Los documentalistas empezaron a filmar cuando el gobierno de Trump apenas comenzaba.

“Estar ahí en el momento en que un funcionario de ICE le pregunta a un grupo de hombres detenidos en una celda a cuántos habían separado de sus hijos, y que 18 de 20 levantaran la mano… Quedas impactado y sorprendido de que esa es la realidad”, dice Clusiau en referencia a la política de separación de familias o “tolerancia cero” de 2018 que generó indignación mundial hacia la administración.

La primera secuencia de la serie muestra el momento confuso y tenso en el que empleados de ICE, identificándose solo como “policía”, entran a un apartamento de la ciudad de Nueva York y arrestan a un hombre indocumentado.

La mujer que les abre la puerta pide que le muestren una orden judicial o papeleo para entender la situación y un agente le responde que no están obligados a hacerlo.

El hombre detenido es trasladado a una sede de ICE en la ciudad y se puede ver a un agente grabándolo con su celular y enviando el video a otros compañeros mientras se ríe y los presiona para que arresten a más indocumentados.

El episodio explica que una de las cosas que cambió para ICE con el gobierno de Trump fue que dejaron de priorizar arrestos de personas con antecedentes penales serios para pasar a detenciones de cualquiera que hubiese cometido la falta de entrar sin documentos al país.

Además de mostrar arrestos, la docuserie sigue los casos de varios migrantes que están en centros de detención, como el de una abuela guatemalteca solicitante de asilo que pasó 17 meses bajo custodia.

El seguimiento a las historias de los migrantes fue uno de los retos más delicados para la producción, explica Schwarz.

“Vimos cientos de historias y al final escogimos las que nos parecía que ilustraban con más precisión la historia más grande de la política migratoria”, dice.

En la serie también acompañan a agentes en la frontera suroeste del país y captan el momento en que uno rescata a un joven migrante que llevaba días perdido en el desierto de Arizona y estaba desorientado y deshidratado.

Aunque el programa profundiza sobre las diferentes aristas que conforman el sistema migratorio estadounidense, un elemento repetitivo es la opinión que expresan los agentes acerca de su trabajo.

Aunque algunos manifiestan un absoluto apoyo al endurecimiento de sus acciones, otros relativizan la situación y terminan concluyendo que “así es el trabajo”.

“Si eres un agente de ICE en esta era sientes que eres odiado“, dice Schwarz.

“Pero vale la pena decir que no son ellos los que inventaron las políticas y que algunos son puestos en una situación difícil”, añade.

La polémica con el gobierno

“Shaul había estado trabajando en una historia hace años con ICE y el contacto siguió estrechándose”, explica Clusiau.

Los realizadores le propusieron a la agencia registrar el reto que significaba asumir las nuevas directrices de Trump, bajo las cuales incluso tuvieron que contratar a más empleados.

“Luego fuimos desarrollando más la serie a medida que analizábamos diferentes partes del país, porque existe la percepción de que ICE solo está en la frontera y en realidad trabaja en todo el interior del país”, describe Clusiau.

Los documentalistas firmaron un “contrato multimedia” con la agencia, “un acuerdo que es común en estos casos”, explica Schwarz.

“Nos comprometimos a que ellos participaran en el proceso de revisar posibles imprecisiones factuales, asuntos de privacidad o de tácticas de la agencia que mostramos”, señala.

Pero al entrar en ese proceso de revisión, dice, el gobierno expresó que no era lo que esperaban.

“Nos pidieron que sacáramos muchas más cosas de las que estaban contempladas en nuestro acuerdo. Dijimos que sí a lo que legalmente habíamos acordado pero no queríamos que ellos tomaran decisiones editoriales sobre la serie”, explica.

La secretaria de prensa de ICE, Jenny L. Burke, le dijo al diario The New York Times a mediados de julio que la agencia estaba “impactada por las caracterizaciones erróneas hechas por la compañía productora”.

También dijo que la agencia hizo sugerencias de cambios solo dentro de los límites del contrato y que los documentalistas fueron quienes causaron retrasos en el proceso de revisión, según citó el medio.

Tras una serie de disputas legales, los conflictos se resolvieron.

“No creo que [la docuserie] los muestra como malas personas necesariamente. Creo que muestra su realidad“, dijo Schwarz en otra entrevista con el diario Los Angeles Times.

Fuente: BBC NEWS

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“Mi cabello tiene que estar perfecto”: las razones de Trump para cambiar las normas que limitan el agua que sale por las duchas en EE.UU.

El gobierno del país más golpeado por la pandemia de coronavirus ha encontrado tiempo para impulsar un cambio en las limitaciones de la cantidad que sale de agua por la ducha.

Y la iniciativa parece tener detrás las quejas del presidente Donald Trump por las supuestas dificultades que tiene para lavarse el cabello.

“Te duchas y no sale agua, te vas a lavar las manos y no sale agua. ¿Qué haces? Estás ahí parado más tiempo, tomas duchas mas largas… porque, no sé ustedes, pero mi pelo tiene que estar perfecto”, dijo Trump.

Una ley aprobada en 1992 establece que las duchas en Estados Unidos no pueden producir más de 9,5 litros de agua por minuto.

El gobierno de Trump quiere que esa restricción se aplique a cada boquilla, en lugar de a la totalidad de la ducha.

Organizaciones defensoras del medioambiente y de los consumidores consideran que eso haría desperdiciar agua de forma innecesaria.

Los cambios fueron propuestos por el Departamento de Energía este jueves, tras unas quejas manifestadas el mes pasado por Trump en la Casa Blanca.

Andrew deLaski, director ejecutivo del Proyecto de concientización sobre estándares de electrodomésticos, un grupo de conservación de energía, señaló que la propuesta era “tonta”.

Con cuatro o más boquillas, “podrías tener 45 o 68 litros por minuto saliendo por la ducha, probablemente empujándote fuera de la sala de baño”, le dijo a la agencia AP.

Si el presidente necesita ayuda encontrando una buena ducha, podemos recomendarle algunas buenas páginas webs para consumidores que te ayudan a identificar una buena pieza de ducha que te empape bien”, agregó.

David Friedman, vicepresidente de la organización de consumidores Consumer Reports, dijo que las duchas en Estados Unidos ya “logran grandes niveles de satisfacción entre los consumidores”, al tiempo que ahorran dinero.

De acuerdo con la agencia Reuters, si la propuesta de la Casa Blanca avanza, probablemente sea desafiada en los tribunales.

Fuente: BBC NEWS

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