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Confinamiento por coronavirus | “Si alguien es arrestado, pido que solo sea yo”: Elon Musk desafía a las autoridades al reabrir la planta de Tesla en California

Tesla ha reabierto su única planta de vehículos eléctricos en Estados Unidos situada en Fremont, California, ignorando las órdenes de cierre de las autoridades locales por la pandemia de coronavirus.

Este lunes, el director ejecutivo de la empresa, Elon Musk, tuiteó que la fábrica había reanudado la producción.

“Estaré en la línea con todos los demás. Si alguien es arrestado, pido que solo sea yo, escribió en la red social.

En EE.UU. tanto los gobiernos estatales como los locales están intentando determinar cuál es la mejor manera de iniciar el desconfinamiento después de más de un mes de cuarentena.

“Preocupaciones tontas”

El sábado pasado, Musk amenazó con mudar la sede de Tesla de California si no le permitían reabrir la planta.

Y en las últimas semanas, el empresario se ha pronunciado en varias oportunidades en contra de las órdenes de cierre.

El 29 de abril, el cofundador del fabricante de autos eléctricos celebró el anuncio de un levantamiento de las medidas de confinamiento en todo el país con un polémico tuit: “Liberen a Estados Unidos ahora”.

Además, ha minimizado la gravedad del covid-19 y asegurando que las preocupaciones por el coronavirus son “tontas”.

Si bien California ha relajado las restricciones y ahora permite las actividades manufactureras, el condado de Alameda, donde se encuentra la planta, no lo ha hecho.

El sábado Musk indicó que Tesla había demandado a Alameda ante un tribunal solicitándole que elimine la orden que impide que el fabricante de automóviles reanude la producción.

Pero en lugar de esperar un fallo, el cofundador de Tesla simplemente anunció en Twitter que la planta retomaría la actividad.

Un “trato diferente”

El departamento de policía local dijo que estaba al tanto de la situación, pero que actuaría a discreción de los funcionarios de salud del condado.

El Departamento de Salud Pública de Alameda informó este lunes que estaba en constante comunicación con los dirigentes de Tesla sobre los planes de reapertura.

De igual forma, dijo que estaba aplicando la misma estrategia que había adoptado con otros negocios que habían violado las órdenes de cierre.

En un correo electrónico visto por Reuters, Tesla informó a los trabajadores que la decisión de reanudar la actividad estaba en línea con las pautas dictadas por las autoridades californianas.

Musk tuiteó que a Tesla se le había dado un trato diferente, asegurando que a otros fabricantes de automóviles estadounidenses se les había permitido reiniciar la producción.

Otras empresas automotrices habían planeado reanudar su producción en mayo, pero tuvieron que retrasar sus planes en estados como Michigan, donde las operaciones comerciales no esenciales están siendo limitadas.

En unas imágenes de este lunes se ve estacionamiento de Tesla casi lleno. La planta había estado cerrada a todo tipo de operaciones, excepto las esenciales, desde el 26 de marzo.

Tesla fuera de California

Tesla abrió una planta en Shanghái, China, el año pasado y está construyendo otra en las afueras de Berlín, en Alemania.

Pero Fremont alberga la sede de Tesla, así como su principal planta manufacturera.

El sábado, Musk advirtió que trasladaría la planta estadounidense a otro estado de ser necesario, si eso le permitía retomar la producción.

Funcionarios de los estados de Texas, Utah, Georgia y Nevada, donde Tesla ya tiene una planta de ensamblaje de baterías, lo contactaron ofreciéndole incentivos para que efectuara la mudanza.

El secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, dijo el lunes que California “debería tener como prioridad” ayudar a Tesla a reanudar su actividad, porque es uno de los mayores empleadores del sector manufacturero en ese estado.

Y el gobernador de California, Gavin Newsom, aseguró que había hablado con Musk la semana pasada y que sus preocupaciones eran parte de la razón por la cual su estado había decidido reiniciar gradualmente la actividad, a medida que relajaba las medidas de confinamiento.

Fuente: BBC NEWS

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Kamala Harris la primera vicepresidenta de Estados Unidos

Kamala Harris está haciendo historia como la primera mujer afroestadounidense que ocupa la vicepresidenta de Estados Unidos, rompiendo las barreras que han mantenido a los hombres, casi todos blancos, en los niveles más altos de la política estadounidense durante más de dos siglos.

La ya exsenadora por California de 56 años también es la primera persona de ascendencia afroasiática elegida para ese cargo de alto rango.

Ella representa el multiculturalismo que define a Estados Unidos, pero que está en gran parte ausente de los centros de poder de Washington. Su identidad le ha permitido hablar en términos personales en un año donde se evaluó la brutalidad policial y el racismo sistémico.

Harris ha sido una estrella en ascenso en la política entre los demócratas durante gran parte de las últimas dos décadas. Se desempeñó como fiscal de distrito de San Francisco y fiscal general de California antes de convertirse en senadora de Estados Unidos.

Después de que Harris terminó su propia campaña presidencial demócrata de 2020, Joe Biden la eligió como su compañera de fórmula. Este miércoles 20 de enero de 2021, juraron como presidente y vicepresidenta de Estados Unidos.

Su selección como compañera de fórmula de Joe Biden tuvo un significado adicional porque él es la persona de mayor edad que ocupa la presidencia, a los 78 años. Biden no se ha comprometido a buscar un segundo mandato en 2024.

Harris destaca legado de mujeres afroestadounidense que la influyeron

Harris enmarcó su candidatura como parte del legado, a menudo subvalorado, de mujeres afroestadounidenses pioneras que la precedieron, incluida la educadora Mary McLeod Bethune, la activista de derechos civiles Fannie Lou Hamer y la representante Shirley Chisholm, la primera candidata de raza negra en buscar la nominación presidencial por un partido importante, en 1972.

“A menudo no nos enseñan sus historias”, dijo Harris en agosto al aceptar la nominación a la vicepresidencia de su partido. “Pero como estadounidenses, todos nos apoyamos en sus hombros”.

Esa historia estaba en la mente de Sara Twyman recientemente mientras observaba la campaña de Harris en Las Vegas y usaba una camiseta con el nombre de la senadora junto a Chisholm. “Ya es hora de que una mujer llegue a los niveles más altos de nuestro gobierno”, dijo a la agencia AP Twyman, quien tiene 35 años y es también afroestadounidense.

A pesar de la emoción que rodea a Harris, ella y Biden enfrentan grandes desafíos, incluida la profundización de las tensiones raciales en EE.UU. a raíz de una pandemia que ha cobrado un precio desproporcionado entre las personas afroestadounidenses y una serie de asesinatos policiales de estadounidenses de raza negra.

El trabajo anterior de Harris como fiscal provocó escepticismo entre los votantes progresistas y jóvenes, quienes esperan que ella respalde un cambio institucional radical sobre las reformas graduales en la policía, las políticas de drogas y más.

Jessica Byrd, quien lidera el Proyecto de Justicia Electoral del Movimiento por las Vidas Negras y The Frontline, un esfuerzo de coalición multirracial para galvanizar a los votantes, dijo a la AP que planea participar en el riguroso trabajo organizativo necesario para impulsar a Harris y Biden hacia políticas más progresistas.

“Creo profundamente en el poder del liderazgo de las mujeres negras, incluso cuando todas nuestras políticas no se alinean”, dijo Byrd.

Harris es la segunda mujer afroestadounidense elegida para el Senado. Su colega, el senador Cory Booker, quien también es de raza negra, dijo que su sola presencia hizo que la institución fuera “más accesible para más personas” y sugirió que lograría lo mismo con la vicepresidencia.

Harris nació en 1964 de dos padres activos en el movimiento de derechos civiles. Shyamala Gopalan, de India, y Donald Harris, de Jamaica, se conocieron en la Universidad de California, Berkeley, entonces un semillero del activismo de los sesenta.

Se divorciaron cuando Harris y su hermana eran niñas y Harris fue criada por su difunta madre, a quien considera la influencia más importante en su vida.

La congresista Pramila Jayapal de Washington dijo que el poder de Harris proviene no sólo de su experiencia de vida, sino también de las personas a las que ya representa. California es el estado más poblado y más diverso del país; casi el 40% de las personas son latinas y el 15% son asiáticas.

En el Congreso, Harris y Jayapal se han unido en proyectos de ley para garantizar la representación legal de los musulmanes objeto de la prohibición de viajar, expedida por Donald Trump en 2017, y para extender los derechos a los trabajadores domésticos.

“Ese es el tipo de política que también ocurre cuando hay voces como la nuestra en la mesa”, dijo Jayapal, quien en 2016 fue la primera mujer del sur de Asia elegida para la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Harris ganó las elecciones al Senado ese mismo año.

VOA

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“Nos veremos de nuevo” Trump

El presidente Donald Trump, acompañado por la primera dama Melania Trump, abandonó este miércoles la Casa Blanca y puso rumbo a Florida, lejos de la ceremonia de investidura del demócrata Joe Biden, no sin antes afirmar que su adiós no es una despedida, sino más bien un simple hasta luego.

Trump levantó su puño al abordar el helicóptero hacia la Base Aérea de Andrews, donde abordó el avión presidencial a las 9:00 de la mañana para dirigirse a la que será su residencia como expresidente en Mar-a-Lago, Florida.

“Ha sido un gran honor, el honor de una vida”, dijo Trump a los reporteros en su camino al helicóptero en los jardines de la mansión presidencial.

“Amamos al pueblo estadounidense y, de nuevo, fue algo muy especial. Y sólo quiero decir adiós, pero con la esperanza de que no será un adiós muy largo. Nos veremos de nuevo”, agregó.

En la Base de Andrew, el presidente fue despedido con una salva de 21 cañonazos.

En un discurso de despedida frente a miembros de su familia y un puñado de colaboradores, que pronunció desde la pista de la base aérea y que duró nueve minutos, el presidente insistió: “De algún modo, estaremos de vuelta”.

Trump hizo un breve recuento de sus cuatro años en la presidencia y sentenció que su gobierno “fue sorprendente bajo cualquier baremo”.

“Le deseo a la nueva administración muchísima suerte y muchísimo éxito”, dijo, sin mencionar a Biden. “Creo que van a tener un gran éxito, porque cuentan los cimientos para hacer algos espectacular”, comentó un Trump que deja la Casa Blanca con el país encarando los peores momentos de la pandemia, con previsiones de hasta 30.000 muertes semanales, y -también fruto del coronavirus- con tasas de desempleo no vistas desde la crisis financiera.

“Siempre lucharé por ustedes. Estaré observando y atento”, prometió. “Adiós, los quiero… Que la pasen muy bien… Nos veremos pronto”, agregó antes de abordar el avión.

VOA

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Las duras batallas que han forjado la historia de Joe Biden

Luego de dos intentos de llegar a la casa blanca, Joseph Robinette Biden asume hoy la presidencia de Estados Unidos con más experiencia que sus predecesores. 24 años en el senado y 8 como vicepresidente en el gobierno de Barack Obama.

Nacido en un hogar de clase media, en 1973 se convirtió en el senador más joven de la historia a sus 30 años. Biden comenzaba a probar el éxito cuando la muerte de su hija y primera esposa en un accidente automovilístico estremeció su vida. Hasta sus rivales reconocen sus capacidades para cruzar líneas de partido, aunque posturas como su apoyo a la guerra de Irak le han valido criticas.

VOA

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